miércoles, 10 de octubre de 2018

La verdad nos hará libres



La verdad nos hará libres... Qué verdad nos ayuda a caminar por el proceso del duelo, por el camino de la pérdida?

Mi verdad es falsa si me causa sufrimiento, separación y dolor a pesar del tiempo y del querer seguir caminando... Entonces ¿Cómo encontrar esa Verdad que sana nuestro dolor?

En un mundo donde cada uno quiere y tiene su propia interpretación de la "verdad" es difícil elevarse para sintonizar con la esencia que nos conecta con esa gran verdad que nos une y consuela.

Nos elevamos conscientemente hacia esa verdad si somos capaces de pararnos y darnos cuenta de los pensamientos repetitivos que tapan esa verdad que siempre está disponible cuando vaciamos la consciencia del ruido cotidiano.

Cuando el trueno se deja de oír, y el relámpago se deja de ver, el olor a tierra mojada despeja nuestra mente y nos conecta con la respiración profunda, con el aroma de la "verdad" aquí y ahora.

La verdad siempre nos lleva a estar conscientes, a refugiarnos de las tormentas y ver en sus rayos y truenos símbolos de la Paz que luego viviremos... Sin esa consciencia, aparece el miedo, la desesperación y el dolor de caminar al descubierto entre rayos , viento y lluvia... Las circunstancias son las mismas, pero el observador no.

El observador consciente, se refugia a tiempo y ve pasar la tormenta con gratitud. El observador inconsciente, siente que la tormenta va a por él, y dice ¿Por qué a mi? El temor se apodera de él y la gratitud se convierte en ingratitud e impotencia.

Sufriremos muchas tormentas en nuestras vidas, así que cuando juntamos la experiencia con el corazón sosegado, aparece la Sabiduría... Esa Sabiduría, nace de escuchar a nuestro verdadero ser interno y se combina con nuestra mente mortal, produciendo una simbiosis entre el cielo y la tierra, y dando un sentido a nuestro caminar.

La Verdad con mayúsculas es un nivel de consciencia dónde nuestra personalidad se vacía de sus tormentas para llenarse de la esencia que nos conduce hacia la serenidad interior.

Cualquier duelo será vivido desde el nivel de consciencia de nuestra personalidad, y el tremendo Dolor es común a todos los dolientes. Pero la sanación consciente, el abandono del sufrimiento perpetuo, será alcanzado más rápidamente, cuando seamos capaces de armonizarnos con esa Verdad interior que nos ofrece calma y lucidez... Reconectando, la consciencia con el espíritu.

Os envío un fuerte abrazo lleno de esa Verdad que antes o después llega a todo ser humano que sufre, de la mano de su conexión interior, con la Esencia que nos da la Vida.

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá....

Recordar y sentir ese olor a tierra mojada cada vez que el ruido mental os produzca dolor. Cerrad los ojos y dejaros llevar por su aroma... Tomad una bocanada de aire conscientemente.... Y sonreíd con gratitud por haber escuchado a vuestra Alma hablar desde el corazón de una tormenta, que sólo busca regar la semilla de lucidez, con el agua de la regeneración interior...

Bendiciones mil.

Guillermo..

sábado, 6 de octubre de 2018

LO TRANSPERSONAL ¿CURA O SANA?



El médico cura heridas físicas, el psicólogo y el psiquiatra heridas mentales y emocionales, el terapeuta transpersonal no cura sino que ayuda a sanar, y sanar heridas del alma con su lógica repercusión a nivel mental y corporal.

Hago esta aclaración, porque considero muy importante clarificar que cada uno tiene su terreno profesional y que los médicos y psicólogos se preparan intelectual y humanamente para tratar patologías, que son fundamentales para vivir con salud física y mental.

Los terapeutas transpersonales nos preparamos intelectual, humana y espiritualmente para ayudar a recorrer ese mismo camino interior al doliente, entrenando la "consciencia testigo", utilizando la sabiduría perenne y despertando en él una conexión más viva con su verdadera esencia.

Meditamos como mínimo dos veces al día media hora, hemos estudiado tres años en escuelas acreditadas y serias como la Escuela de Desarrollo Transpersonal (EDT) en mi caso, nos ponemos al día de todas las técnicas transpersonales que salen, utilizamos la psicología espiritual de las tradiciones perennes, nuestra propia toma de consciencia particular y ponemos la coherencia y sentido común para saber cuales son nuestros límites y saber derivar a un especialista para curar su patología que no es óbice para poder seguir acompañando desde el terreno transpersonal, sino que que se crea una lúcida sinergía terapéutica.

La medicina y la psicología normalmente dan más valor a todo lo basado en la evidencia empírica y la mayoría recela de todo lo que "no se pueda tocar y medir".

El terapeuta transpersonal unifica la evidencia empírica con la evidencia espiritual de millones de seres humanos que han vivencias la trascendencia y encontrado la paz y la felicidad que emana del silencio y la compasión.

Son las dos alas para poder "volar" y ver el territorio y no el mapa mental que cada uno se hace. El ala de la razón y el ala de la intuición.

La sanación a niveles profundos, al contactar con la esencia y liberarnos de los aspectos negativos de la personalidad, da paso a una autocomprensión que acompaña a una transformación, que para ser duradera implica cultivar la consciencia plena o presencia.

La terapia transpersonal como hemos visto ayuda a sanar a nivel del ser esencial que somos y como consecuencia tiene un impacto positivo en la curación física, emocional y mental. Y gracias a Dios, la ciencia y la mística están empezando a dar verdaderas alas al ser humano para poder vivir con sentido común la "común" espiritualidad. :-)

Guillermo J. Recourt

viernes, 5 de octubre de 2018

El Perdón Transpersonal



Hay un perdón exigido por la sociedad y sus sistemas de creencias y hay un perdón que surge de lo profundo del ser.

Si Dios es Amor y nuestra esencia es Amor...¿Qué tiene que perdonar lo que es de por sí puro Amor? ¿Qué ofensas puede recibir el Ser?

Uno de los grandes problemas del ser humano del S.XXI es que extrapolamos y proyectamos hacia el mundo espiritual nuestra forma dual de pensar y sentir, más que en ninguna otra época, pues el continuo ruido mental y el rechazo a todo lo que duele, nos está alienando cada vez más de lo único Real e inmortal..El SER.

¿Crees en el espíritu, intuyes que eres espíritu o sabes que eres espíritu?

El verdadero perdón es proporcional a la respuesta sincera a esta pregunta.

La persona que tiene creencias y no vivencias de su espíritu, perdona a base de autodominio y con gran resistencia. (YO CREO)

La persona que intuye que es espíritu, perdona a base de comprender su humanidad y la de los demás, y aceptarla con humildad. (YO SIENTO)

La persona que sabe que es espíritu, trasciende las palabras y entre ella la de "perdón" y simplemente "observa" con ecuanimidad e infinito amor. (YO SOY)

Y las tres partes del Yo.. Son parte de un único ser, inmortal e irrepetible.

El YO CREO vive en la inconsciencia espiritual, El YO SIENTO vive una semi consciencia espiritual, El YO SOY vive en el ahora espiritual.

El verdadero perdón necesita de los tres yoes integrados y de una actitud interna que los unifique. No se puede vivir siempre en un estado de santidad en un mundo imperfecto como el nuestro, pero sí podemos estar atentos a sus llamados, armonizarnos con ellos y vivir según los valores del mismo.

Estamos aquí para tomar consciencia de nuestra verdadera naturaleza espiritual y expresarla lo más nítidamente que nuestra consciencia humana pueda traducirla. El perdón real nace de esa misma comprensión que puede que dure sólo un segundo humano, pero que nace de toda una eternidad "observando" ell Amoroso Ahora!!

Vuestro amigo y compañero de viaje,

Guillermo.

lunes, 24 de septiembre de 2018

LA IMPORTANCIA DE SABER SOLTAR



Siempre me ha parecido espectacular la caída de una hoja.

Ahora, sin embargo, me doy cuenta que ninguna hoja “se cae” sino que llegado el escenario del otoño inicia la danza maravillosa del soltarse.

Cada hoja que se suelta es una invitación a nuestra predisposición al desprendimiento.

Las hojas no caen, se desprenden en un gesto supremo de generosidad y profundo de sabiduría: la hoja que no se aferra a la rama y se lanza al vacío del aire sabe del latido profundo de una vida que está siempre en movimiento y en actitud de renovación.

La hoja que se suelta comprende y acepta que el espacio vacío dejado por ella es la matriz generosa que albergará el brote de una nueva hoja.

La coreografía de las hojas soltándose y abandonándose a la sinfonía del viento traza un indecible canto de libertad y supone una interpelación constante y contundente para todos y cada uno de los árboles humanos que somos nosotros.

Cada hoja al aire que me está susurrando al oído del alma ¡suéltate!, ¡entrégate!, ¡abandónate! y ¡confía!.
Cada hoja que se desata queda unida invisible y sutilmente a la brisa de su propia entrega y libertad.

Con este gesto la hoja realiza su más impresionante movimiento de creatividad ya que con él está gestando el irrumpir de una próxima primavera.

Reconozco y confieso públicamente, ante este público de hojas moviéndose al compás del aire de la mañana, que soy un árbol al que le cuesta soltar muchas de sus hojas.
Tengo miedo ante la incertidumbre del nuevo brote.

¡Me siento tan cómodo y seguro con estas hojas predecibles, con estos hábitos perennes, con estas conductas fijadas, con estos pensamientos arraigados, con este entorno ya conocido…

Quiero, en este tiempo, sumarme a esa sabiduría, generosidad y belleza de las hojas que “se dejan caer”.
Quiero lanzarme a este abismo otoñal que me sumerge en un auténtico espacio de fe, confianza, esplendidez y donación.

Sé que cuando soy yo quien se suelta, desde su propia consciencia y libertad, el desprenderse de la rama es mucho menos doloroso y más hermoso.

Sólo las hojas que se resisten, que niegan lo obvio, tendrán que ser arrancadas por un viento mucho más agresivo e impetuoso y caerán al suelo por el peso de su propio dolor.

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Texto original de José María Toro, extraído del libro “La Sabiduría de Vivir“

martes, 15 de mayo de 2018

Encuentro Iberoamericano de Tanatología 2018



ASISTIMOS  CON UN TALLER AL ENCUENTRO IBEROAMERICANO DE TANATOLOGÍA , que se celebrará en el Hospital General de Pachuca - Estado de Hidalgo en México los días 26 y 27 de Mayo de 2018

El equipo de Alfa Consulting y Tomar Consciencia presentará el taller :

" Herramientas Transpersonales para transitar los procesos de duelo y pérdida." 

a cargo de la Mtra. Socorro Ceja (Presencial) y de Guillermo J. Recourt (Vía Online)

martes, 8 de mayo de 2018

La sabiduría de la filosofía perenne o sapiencial.



Heráclito decía:

"Los despiertos tienen un mundo en común. Cada uno de los que duermen, en cambio, se vuelve hacia su mundo particular."

La psicología transpersonal, utiliza la sabiduría de la filosofía perenne o sapiencial, que dista mucho de lo que luego ha sido la filosofía académica, para regresar a ese conocimiento no dual de la realidad. Realizarnos, viene del latín "realis" que significa real. Nos lleva a una transformación interior para acceder a la realidad del ser, despertarnos de la identificación con el ego para reconocer nuestra verdadera naturaleza esencial.

Pero para despertar, hay que saber primero que uno está "dormido"...

Guillermo J. Recourt
Terapeuta Transpersonal especializado en duelos.

#tomarconsciencia
#filosofiaperenne

miércoles, 18 de abril de 2018

Los alambres del duelo


La vida de cada ser humano, es la historía de un ser que nace sin alambres que le impidan crecer y desarrollarse como individuo, pero que desde la infancia se va cercando a si mismo sin darse cuenta. 

Estos alambres son nuestras creencias, miedos, emociones reprimidas, sucesos conflictivos y todo lo percibido como fuente de dolor y que como tal nos terminan produciendo sufrimiento y queremos evitar a toda costa, pues nos resistimos a ver la realidad tal y como es.

En el duelo, el lógico y profundo dolor por nuestro ser querido, se ve aumentado sin cesar por todos esos alambres antiguos y por uno nuevo y más afilado que puede llegar a paralizarnos durante toda una vida, la creencia que la vida debe amoldarse a mis deseos y la falsa noción que nos hipnotiza a pesar de ser imaginaría, de que todo durará para siempre, trabajo, casa, familiares, etc.

Cuando sólo vemos esos alambres, el fondo de la vida, ese prado hermosos, fresco y radiante que se ve desenfocado en la foto, parece no existir. Al efecto natural del cuerpo humano de protegernos ante el shock inicial desconectando la mente, se le suma las creencias irracionales que antes o después van a ir apareciendo por nuestra mente y causando ese sufrimiento tan doloroso a nivel emocional, que en vez de ayudarnos, nos vuelve autómatas del dolor.

Llega un momento en que si no reaccionamos a tiempo, vamos poniendo más alambres y nos vamos identificando con ellos. Por ejemplo, "Ahora soy viuda para toda la vida". Tu no eres una viuda para toda la vida, eres una persona que ha perdido a su marido. Si te identificas como que eres viuda al cabo de muchos años y nos has rehecho una vida social sin tener que llamarte a ti misma viuda o sin poder hacer cosas por llevar esa etiqueta, es porque el subconsciente entiende que ya no eres una persona que pasa por una dura situación, sino que ahora eres la situación de por vida, entramos en campo de los llamados duelos patológicos y que necesitan de la ayuda de un buen psicólogo o psiquiatra.

Por decirlo de otra manera, al identificarnos con ese "título" y ser parte de nosotros según nuestra creencia, el quitarnos esa forma de vernos, es como morir. Se ha creado un dependencia tan grande, que dejar de ser ese papel que nos hemos creado y que es real para la persona que está totalmente identificada con el, nos crea un "mono" mayor que el de cualquier droga. Y como cualquier paso en la vida, la única forma de dejar esa máscara que nos pusimos para poder soportar ese dolor tan brutal y que nos sirvió mucho al principio pero que ahora se vuelve una verdadera cárcel, es tomando consciencia de él, observando nuestros patrones repetitivos y que generan sufrimiento y focalizándonos en todo aquello que nos llena de vitalidad y alegría. Es un camino que cada uno recorre a su propio ritmo y que todo ser humano va a transitar muchas veces en su vida.

He puesto el ejemplo de una viuda, pero esto se puede extrapolar a cualquier duelo.

Lo bueno de poner tantos alambres en nuestra vida, es que llega un momento en que por su dolor, por sus espinas clavadas en todo nuestro ser, abrimos los ojos y despertamos a la realidad y a partir de ahí comienza a dar paso la serenidad y la angustia vital va desapareciendo como las nubes que pasan por el cielo.

El acompañamiento en procesos de duelo, sea por familiares, amigos o terapeutas, lleva implícito una escucha atenta y sincera, para que podamos tomar consciencia del dolor, lo expresemos, identifiquemos, aceptemos y terminemos llenándolo de amor, dando así paso a una vida más plena como persona que ha salido fortalecida a todos los niveles y que ahora puede ayudar a otras personas con una sensibilidad exquisita y con el amor que produce el saber que los alambres han sido quitados, gracias a que en silencio hemos podido ver el prado que hay detrás de ellos, es decir, nuestro verdadero ser, nuestro ser interno, nuestro yo profundo, nuestra alma, o como queramos llamar a esa parte de nosotros que no podemos ver pero que está siempre observando la vida con paz, amor y total ecuanimidad.

Recordar que sois capaces de ser vosotros mismos, que contáis con unos recursos internos reales y que sólo creéis no tener o haber perdido, detrás de esa alambrada ficticia pero muy real cuando la creamos.

Cuando sientas dolor emocional o mental, respira profundamente y siente esa frescura que nace del prado que ya eres, sin límites y lleno de espacio para amar y ser amado.

Recibid un fuerte y fresco abrazo.

Guillermo J. Recourt