sábado, 16 de mayo de 2020

CONVERTIRSE EN LAGO


Un anciano maestro hindú, cansado de las quejas de su discípulo, le mandó una mañana a por sal. Cuando hubo regresado, le ordenó echar un puñado en un vaso de agua y que se lo bebiera todo. Entonces le preguntó qué tal sabía.

— ¡Muy fuerte! —, respondió el joven.

El maestro sonrió y, acto seguido, le dijo que echase la misma cantidad de sal en el lago. Los dos caminaron en silencio hasta allí y el joven tiró la sal en el agua. El anciano le ordenó que bebiera del lago. Y después de un largo trago, le preguntó qué tal sabia.

— Mucho más rica y refrescante.

— ¿No notas la sal? —, le preguntó el maestro.

— No —, respondió el discípulo.

El anciano se sentó entonces junto al joven y con mucha ternura le explicó:

— El dolor de esta vida es sal pura. La cantidad de dolor es la misma, pero la amargura depende del recipiente donde lo metemos. Así, cuando experimentes dolor, lo único que tienes que hacer es ampliar la comprensión de las cosas. Puedes dejar de ser un vaso para convertirte en un lago.

LA LUZ DEL MUNDO



CIERTO DIA, EL FOSFORO LE DIJO A LA VELA....

• Hoy te encenderé.

• ¡Oh no!, dijo la vela, tú no te das cuenta que, si me enciendes, mis días estarán contados; no me hagas una maldad de esas.

• ¿Entonces tú quieres permanecer así toda tu vida? ¿Dura, fría y sin haber brillado nunca? preguntó el fósforo.

• ¿Pero tienes que quemarme? Eso duele y además consume todas mis fuerzas, murmuró la vela.
Entonces respondió el fósforo:


• ¡Tienes toda la razón!. Pero esa es nuestra misión. Tú y yo fuimos hechos para ser luz y lo que yo como fósforo puedo hacer es muy poco, mi llama es pequeña y mi tiempo es corto. Pero si te paso mi llama, habré cumplido con el propósito de mi vida; yo fui hecho justamente para eso, para comenzar el fuego.


Ahora, tú eres una vela y tu misión es brillar. Todo tu dolor y energía se transformará en luz y calor por un buen tiempo.


Oyendo eso, la vela miró al fósforo que ya estaba en el final de su llama y le dijo:


• ¡Por favor, enciéndeme!


Y así produjo una linda y brillante llama.


Así como la vela, a veces, es necesario pasar por experiencias duras, experimentar el dolor y sufrimiento para que lo mejor que tenemos surja, sea compartido y podamos ser LUZ.


Recuerda que "mar calmado no hace buenos marineros", los mejores son revelados en las aguas agitadas.


Entonces, si tuvieras que pasar por la experiencia de la vela, recuerda que servir y compartir el amor es el combustible que nos mantiene vivos.


¡Eres la luz del mundo y tu misión es irradiar esa luz!


Nunca olvides que siempre debemos ser luz. Una luz que guíe, no que opaque o ciegue.


Brilla para dar brillo!

La vida...




“La vida te aleja de las personas que amas, hasta que comprendes que no somos este cuerpo, sino el alma que él contiene. La vida se ríe de ti tantas veces, hasta que dejas de tomarte todo tan en serio y te ríes de ti mismo. La vida te rompe y te quiebra en tantas partes como sean necesarias para que por allí entre la luz.

La vida te enfrenta con rebeldes, hasta que dejas de tratar de controlar. La vida te repite el mismo mensaje, incluso con gritos y bofetadas, hasta que por fin escuchas. La vida te envía rayos y tormentas, para que despiertes. La vida te humilla y derrota una y otra vez hasta que decides dejar morir tu EGO. La vida te niega los bienes y la grandeza hasta que dejas de querer bienes y grandeza y comienzas a servir. La vida te corta las alas y te poda las raíces, hasta que no necesitas ni alas ni raíces, sino solo desaparecer en las formas y volar desde el Ser. La vida te niega los milagros, hasta que comprendes que todo es un milagro. La vida te acorta el tiempo, para que te apures en aprender a vivir. La vida te ridiculiza hasta que te vuelves nada, hasta que te haces nadie, y así te conviertes en todo.

La vida no te da lo que quieres, sino lo que necesitas para evolucionar. La vida te lastima, te hiere, te atormenta, hasta que dejas tus caprichos y berrinches y agradeces respirar. La vida te oculta los tesoros, hasta que emprendes el viaje, hasta que sales a buscarlos. La vida te niega a Dios, hasta que lo ves en todos”.

Bert Hellinger

sábado, 2 de mayo de 2020

EL ÁRBOL DE LA ANSIEDAD



El Árbol de la ansiedad


Durante los procesos de duelo, la angustia y las preocupaciones son normales y su carga energética a nivel corporal nos hace sentirnos mal, con opresión en garganta y pecho y todos los síntomas que ya conocemos.

La ansiedad dicen que es contagiosa. Por una parte los seres humanos somos capaces de percibir intuitivamente por medio de la coherencia cardiaca, el estado de ánimo de nuestros seres queridos, aunque estos intenten disimularlo. Por otra parte, la angustia se propaga por nuestro interior en forma de pensamientos negativos, creando más preocupación.

La angustia se manifiesta en el duelo como un sentimiento vago de no ser capaces de enfrentarnos a lo que vendrá después de la partida del ser amado… el propio temor a los pensamientos y sentimientos que nos azotan como un huracán, nos alejan de nuestro equilibrio creando más incertidumbre, miedo e incluso pánico al futuro.

Para mucha gente que está a nuestro alrededor nuestra ansiedad les parece exagerada, irreal y hasta absurda al paso del tiempo; mientras que la suya les parece real y válida cuando les pasa algo parecido.

La ansiedad aparece en todo duelo o crisis que nos lleve a “envenenarnos mentalmente” y  perder el contacto con la realidad y la lucidez que proporciona “ver las cosas tal como son” y no cómo nos las imaginamos.

La ansiedad nos da la oportunidad de mirar hacia esa puerta interior que nos lanza hacia un descubrimiento de un nuevo y extenso grado de consciencia. La puerta del autoconocimiento corporal, emocional, mental y espiritual.

La angustia en principio es un mecanismo protector normal que nos recuerda que tenemos que detenernos, ver, escuchar y después proceder conscientemente.

Vamos a ver estas etapas de este STOP consciente:

  1. Detenernos (S): La ansiedad nos dice que no estamos lo suficientemente conscientes. Actuar inconscientemente nos hace reducirnos a reaccionar como un ordenador y nos deshumaniza. Al sentir los primeros síntomas de angustia  paramos la actividad que estábamos haciendo.
  2. (T) tomamos unas respiraciones profundas para ver y escuchar atentamente a nuestro cuerpo y pensamientos. Si no vemos ni escuchamos esta señal de alarma que nuestro Ser nos envía, seguiremos viviendo el sufrimiento de la inconsciencia.
  3. (O) Observamos sin emitir ningún juicio las sensaciones corporales donde sea más clara la angustia (pecho, garganta, nuca, etc..) tras unas respiraciones en las que aceptamos esos “síntomas” de inconsciencia sin juzgar los pensamientos que puedan venir, terminamos masajeando con cariño esa zona. Ahora con ese sentimiento de aceptación, elevamos nuestra consciencia y nos hacemos conscientes de nuestra naturaleza espiritual como cada cual sienta o crea… Ahora imaginad un hermoso árbol (El árbol de la sabiduría interior) con bellas ramas, lo abrazamos y depositamos en él esa ansiedad física y emocional (como el del cuento que más bajo tenéis ) La intención sincera nos lleva a ese estado transcendente, donde el simbolismo subconsciente nos ayuda a soltar todo aquello que no es real, pero que lo vivimos como si así fuera...
  4. (P) luego regresamos con atención al momento Presente, a nuestra actividad con la refrescante Presencia Lúcida que nada juzga y todo acepta y que nos muestra que la Paz Profunda siempre habita en nuestro interior, pues en él estamos todos unidos a Dios.

Reconozcamos que todo lo que experimentamos, tanto lo que llamamos agradable o desagradable desde la mente dual, nos lleva en última instancia a alcanzar  el preciado ARTE DE SER.

Os dejo con este cuento milenario sobre el árbol de la ansiedad.

Vuestro compañero de la senda del medio, Guillermo.

CUENTO DEL ÁRBOL DE LA ANSIEDAD

“El Emperador Wang contrató a un carpintero para restaurar una antiguo templo. Como el Emperador era una persona muy controladora y perfeccionista y le preocupaba que el trabajo no se estuviera haciendo bien, decidió pasarse por el templo, para ver cómo iban las obras.

Al final de la jornada, se dio cuenta de que el carpintero había trabajado mucho, a pesar de que había sufrido varios contratiempos hoy y los días anteriores según se había informado. Para completar el día, su buey murió de viejo y el Emperador se ofreció a llevarle a su casa.

El carpintero no habló durante todo el trayecto, visiblemente enojado y preocupado por todos los contratiempos que había tenido a lo largo del día. Sin embargo, al llegar invitó al Emperador a conocer a su familia y a cenar, pero antes de abrir la puerta, se detuvo delante de un pequeño árbol, tomó unas respiraciones profundas, lo abrazó con delicadeza, acarició con infinita ternura sus ramas durante pocos minutos y terminó con un gesto de gratitud.

Cuando abrió la puerta y entró en la casa, la transformación era radical: parecía un hombre feliz. La cena transcurrió entre risas y animada conversación. Al terminar la velada, el carpintero acompañó al Emperador al exterior. Cuando pasaron por delante del árbol, este le preguntó:

– ¿Qué tiene de especial ese árbol? Antes de entrar estabas enojado y preocupado y después de tocarlo eras otro hombre.

– Ese es el árbol de la ansiedad – le respondió el carpintero. – Soy consciente de que no puedo evitar los contratiempos en el trabajo pero no tengo por qué llevarme las preocupaciones y ansiedades a casa. Cuando llego, le pido permiso para tocar sus ramas, dejar ahí toda ansiedad y preocupación y las recojo a la mañana siguiente, cuando regreso al trabajo. Lo interesante es que cada mañana encuentro menos motivos para preocuparme qué los que dejé el día antes y la ansiedad ha desaparecido.

Esa noche, el Emperador aprendió una de las lecciones más valiosas de su vida.”

domingo, 9 de febrero de 2020

EL SILENCIO EN EL DUELO



En nuestros duelos sabemos que antes o después los silencios aparecen tanto para intentar dar respuesta a lo que nuestras doloridas mentes quieren escuchar, como para sentir con el ser la paz que por momentos nos parece decir que todo está bien y que la vida es mucho más que pensamientos y sensaciones corporales.

Como vemos hay silencios por cansancio mental y hay silencios que salen del alma, de lo profundo de nuestro ser.

Tanto unos silencios como otros son parte de esa lucha interna por encontrar sentido a lo que vivimos.

Y tanto unos silencios como otros, nos ayudan a tomar consciencia de nuestra realidad, nos ayudan poco a poco a alcanzar la "mayoría de edad" psicológica y espiritual.

Sentir la presencia de ese silencio sanador, es un estado de consciencia puntual que nos ayuda a seguir indagando en nosotros mismos en nuestra búsqueda de transcendencia.

Llegar a un estadio de consciencia perdurable, ya depende de lo profundo que buceemos en nosotros, ya no buscando sino sintiendo la verdad en cada instante, de nuestra transcendencia.

Ese estado realmente es una gracia que llega cuando menos lo esperamos, pero cuyas señales intuitivas son como faro en la oscuridad y nos van guiando en nuestras "noches oscuras del alma" hacia tierra firme, hacia la Presencia y Lucidez del que ya no se pregunta nada, sino que sigue la sabiduría de simplemente SER.

En nuestros duelos, seamos conscientes de esos dos silencios, para aceptar el mental y dejarlo pasar con amor infinito reconociendo nuestra humanidad y vivenciar el espiritual sin ánimo de apropiarnos de algo que nunca ha estado fuera de nosotros, porque lo buscado es el propio buscador...

Os dejo esta descripción de los pasos del silencio que tan bien nos describe Benjamín:

"En un primer momento
el silencio es pura privación,
carencia, hueco molesto,
arrancarse de actividades y personas
que llenaban.
El silencio se percibe
como inútil, aburrido,
pérdida de tiempo.
Lleno del eco confuso
de las cosas dejadas atrás,
exigencia de compañía,
de actividades.

Si se sobrepasa este momento,
el silencio se hace palabra.
Los fantasmas escondidos
empiezan a salir a la luz
y a gritar sus exigencias.
Antes trabajaban desde la clandestinidad,
enmascarados en las actividades,
proyectos y personas,
y pasaban casi desapercibidos.
Pero también la vida retada
empieza a brotar más firme,
más honda, y nos sorprende
la profundidad ignorada
que surge de nosotros mismos,
desde nuestra apertura al infinito.

El silencio se transforma
en lucha cuerpo a cuerpo,
entre los fantasmas con su ejército de miedos
y las exigencias nuevas de una libertad inagotable.
El silencio es tenso,
implacable, decisivo.
En la lucha algo de mí muere,
algo vuelve a ser clandestino,
algo nuevo se afirma
marcado todavía por los rasgos de la agonía.

El silencio ha cristalizado
en un gesto de reposo sabio,
hecho de certezas infinitas,
de vida recién nacida.
El silencio se ha revelado una presencia,
sereno estar en una compañía,
que me abre el espacio
de su amor discreto
donde se hace consistente mi armonía.
El silencio se hace silencio pleno,
confiado, alegre, reposo y estrenado.
El silencio es palabra agradecida".

Benjamín González Buelta

sábado, 4 de enero de 2020

La Tormenta del Duelo



"En la Tormenta es cuando se conoce al buen piloto"
(Séneca)

Haciendo una analogía literal con el proceso de duelo, se podría interpretar algo así:

"Durante el duelo es cuando se conoce los recursos que cada cual posee para superar la crisis."

Pero profundizando un poco más, nos damos cuenta que el "piloto" al que hace referencia Séneca, es nuestro espíritu más puro.

Durante el duelo nuestra mente intenta buscar con desesperación paliar el tremendo sufrimiento. Para ello utiliza los recur

Esto nos hace querer resolver algo sentido con algo que es puramente mental, produciendo el efecto contrario que ya todos conocemos... más dolor!

Nos encontramos en una nave que va a la deriva, sin capitán y en manos de los pasajeros (pensamientos) que impotentes, atemorizados, no saben manejar la situación.

Con tanto ruido mental, es imposible darse cuenta que el capitán (Nuestro ser real) está atrapado en su camarote dándose cuenta de todo, pero los gritos y ruido mental no dejan que los pasajeros le oigan...

En un momento de silencio, tras llorar mucho, soltar tensiones, caminar por la cubierta, escuchan la voz del Capitan (Las intuiciones del Alma) que les va diciendo cómo liberarlo de su camarote.

La liberación se produce gradualmente al darnos cuenta que nuestra "Consciencia Testigo" (Espíritu) no se puede ver afectada por lo que simplemente observa desde lo profundo del corazón humano.

El sufrimiento es creernos que somos lo que pensamos y no el testigo de esos pensamientos dolorosos, que generan sentimientos perturbadores y sufrimiento en general.

Aceptar que tenemos diferentes niveles de consciencia a los que permanecemos dormidos, viviendo en automático, es el principio de un despertar interior a la Luz, el Amor y la Vida plena que ya somos.

El dolor, como seres sintientes es inevitable en las primeras fases del duelo. El sufrimiento por excesos de pensamientos negativos y falta de aceptación de que vivimos en un cuerpo que morirá y en un mundo en constante cambio, sí podemos evitarlo al dejar que nuestro Capitan Interior vaya tomando el control y su luz disipe nuestras sombras.

Vivimos en un mundo hermoso, pero preferimos vivir en nuestro mundo mental, identificados con lo cómodo... Con vivir un futuro mejor... Cuando la vida es plena ahora mismo, hermosa y llena de Amor.

Este escrito señala hacia tu espíritu... no te quedes con las letras y vive la Luz que consuela con la verdad de tu realidad interior!

Cuando el dolor llame a tu consciencia, silencia los pensamientos, llénate del Amor infinito por tu ser querido que ahora habita en otro plano más elevado y siente la unidad que sois... Tras esa comunión real, sigue con tu vida, desprendiendo el suave perfume de tu Alma entre los que te rodean...

Recibe un fuerte abrazo lleno de la Paz Profunda que nuestro Capitan interior nos envía constantemente... Bendiciones mil!

Guillermo J. Recourt.

lunes, 30 de septiembre de 2019

El Duelo: del yo al nosotros



"Siempre que un hombre despierta, despierta de la falsa suposición de que ha estado siempre despierto y es por lo tanto el dueño de sus pensamientos, sentimientos y actos."

HENRI TRACOL

La muerte o transición de consciencia de un ser querido, después del lógico dolor, nos hace plantearnos de una u otra manera, qué es la vida y si la estamos viviendo conscientemente.
De alguna manera, empezamos a valorar cosas que antes pasábamos desapercibidas. Nuestra esencia empieza a fundirse con nuestra personalidad o ego y este sufre una transformación sanadora en la mayoría de los casos. 

Muchos prefieren dormir y no aceptar la realidad, lo que genera sufrimiento, pero es un sistema normal de defensa que el ser humano tiene ante circunstancias muy dolorosas, que poco a poco nos lleva a la aceptación que no es lo mismo que la resignación. La mente se resigna, el Alma acepta, comprende y sana.

Si nuestro duelo nos lleva a estar más presentes (más despiertos) y por ende más conscientes, las cualidades del alma se funden en nosotros, percibiendo la paz, la fraternidad, la unidad y amor que todos somos, cada vez con mayor lucidez.

No significa que la vida va a ser perfecta (Sueño) sino que ante cualquier evento de la misma percibido con ecuanimidad y lucidez (Realidad), dejamos de reaccionar como "siempre" (automatismos) y actuamos según nos dicte el sentido común y nuestro corazón que permanecerá más en calma cada vez.

Esta transformación, es una actitud de vida. Un anhelo de estar más consciente de nuestra parte espiritual e inmortal, que nos impele a ser uno con todo ser.

El duelo pasa así de un "yo" dormido a un "nosotros" lúcido.

Despertamos cuando ese Amor por nuestro ser querido, nos transforma y se expande y comparte con todos. En casa expresión de alegría, compasión y amor, está él reflejado en el Nosotros!

Recibid un fuerte abrazo lleno de Lucidez y Paz Profunda!

Bendiciones mil.

Guillermo.

miércoles, 25 de septiembre de 2019

LAS ETAPAS DEL TRABAJO ESPIRITUAL



LAS ETAPAS DEL TRABAJO ESPIRITUAL:

Si nos observáramos verdaderamente, percibiríamos nuestras tensiones y hábitos.
Si percibiéramos nuestras tensiones y hábitos, nos liberaríamos y relajaríamos.
Si nos liberáramos y relajáramos, percibiríamos las sensaciones.
Si percibiéramos las sensaciones, recibiríamos impresiones.
Si recibiéramos impresiones, despertaríamos al momento.
Si despertáramos al momento, experimentaríamos la realidad.
Si experimentáramos la realidad, veríamos que no somos nuestra personalidad.
Si viéramos que no somos nuestra personalidad, nos acordaríamos de nosotros mismos.
Si nos acordáramos de nosotros mismos, abandonaríamos nuestro miedo y nuestros apegos. 
Si abandonáramos el miedo y las apegos, seríamos tocadas por Dios.
Si fuéramos tocados por Dios, buscaríamos la unión con Él
Si buscáramos la unión con Dios, querríamos lo que Él quiere.
Si quisiéramos lo que Dios quiere, seríamos transformados.
Si fuéramos transformados, el mundo sería transformado.
Si el mundo se transformara, todos retornaríamos a Dios.


Don Richard Riso y Russ Hudson

lunes, 20 de mayo de 2019

Todos los libros de este mundo no te darán la felicidad


"Todos los libros de este mundo no te darán la felicidad, sin embargo te guiarán hacia ti mismo, en tu íntimo secreto. Allí esta todo lo que necesitas, sol, estrellas, luna.
Pues la luz que buscas, habita dentro de ti.
La sabiduría que has buscado tanto tiempo, dentro de los libros, resplandece ahora desde cada página.
Ahora ella es tuya."

Herman Hesse

viernes, 10 de mayo de 2019

Seamos capaces de ver el rio (La realidad transpersonal)



Cuando el Maestro se hizo viejo y enfermó, los discípulos no dejaban de suplicarle que no muriera.

Y el Maestro les dijo:"Si yo no me voy, ¿Cómo podréis llegar a ver?"

"¿Y qué es lo que no vemos mientras tú estás con nosotros?" preguntaron ellos.

Pero el maestro no dijo ni una sola palabra.

Cuando se acerca el momento de su muerte, los discípulos le preguntaron: "¿Qué es lo que vamos a ver cuando tú te hayas ido?"

Y el Maestro con una pícara mirada en sus ojos respondió: "Todo lo que he hecho ha sido sentarme a la orilla del rio y daros agua. Cuando yo me haya ido, confío en que sepáis ver el rio".

lunes, 11 de febrero de 2019

Las 5 contemplaciones de la alimentación





Aquí os dejo las cinco contemplaciones de la alimentación. Que sirven también para extrapolarlo a cómo nos alimentamos con nuestros pensamientos o sentimientos... ¿Nos nutren o nos empachan?

1. Esta comida es el regalo del universo entero: de la tierra, del cielo, de numerosos seres y de mucho esfuerzo de las personas.

2. Comamos con gratitud y plena conciencia para ser merecedores de recibirla.

3. Reconozcamos y transformemos nuestros torpes estados mentales, especialmente la avidez, y aprendamos a comer con moderación.

4. Mantengamos viva nuestra compasión y comamos de forma que se reduzca el sufrimiento de numerosos seres, se preserve nuestro planeta y revierta el proceso del calentamiento global.

5. Aceptamos esta comida para nutrir nuestra hermandad, fortalecer nuestra comunidad y alimentar nuestro ideal de servir a todos los seres.

Wake up

Feliz semana consciente! :-)

Paz Profunda.

domingo, 23 de diciembre de 2018

La Navidad No Dual


Estamos en unas fechas en las que las emociones están a flor de piel. 
Estamos en unas fechas en las que se produce la dicotomía entre nuestros deseos de dar y recibir amor y de una realidad que en muchos casos no desea sufrir la falta de ese dar y recibir amor, tal y como nos gustaría.
Se produce así una incoherencia entre deseos y realidades.
El ego busca satisfacer todos sus deseos, vivir conforme a los patrones socialmente aceptados para estas fechas y al mismo tiempo huye de las realidades que no cuadran con el espíritu navideño, soledad, distanciamientos, duelos, enfados, pobrezas varias, egoísmos muchos, inconsciencias todas.
Vivimos en una sociedad llena de materialismo, que camina hipnotizada en medio de un mar de clichés vacíos de contenido Real.
Las luces de las ciudades, sus músicas ensordecedoras, los escaparates llenos de colores y “ofertas”, las reuniones de familiares y de empresa llenas de “armonía” nos encaminan hacia la satisfacción de todos los deseos del ego, para sentirse “bien” y hacer sentir “bien” a los demás, según lo establecido por las normas sociales y éticas de la Navidad.
En resumen, vivimos una Navidad llena de hipocresía egoica que huye de las realidades cotidianas, que huye de nuestras sombras y que sólo busca olvidar miedos y sufrimientos ahogados en la compulsividad de las compras, de las comidas y las bebidas…
Existe otra Navidad, donde las “ofertas” están rodeadas de silencio, la “armonía” se rodea de vacío y el “bien” se rodea de lucidez… Es la Navidad que surge de lo profundo del Ser. 
Surge de un espacio no dual, donde los pensamientos y emociones cesan, ante la magnificencia de la percepción del momento presente, tal cual es. 
Ese espacio no dual, del que todas las traiciones religiosas han obtenido su Sabiduría esencial, al entrar en el silencio interior.
La Navidad nos recuerda un nacimiento interior, nos recuerda el comienzo del aumento de la Luz (lucidez) con el solsticio de invierno, tras un periodo de oscuridad (inconsciencia) con el equinoccio de otoño. 
Al mismo tiempo, nos recuerda el nacimiento del Maestro Jesús y su reino de Amor. Reino que se vivencia “atendiendo” al Dios de nuestros corazones, ese reino que está en nosotros, ese reino que no es de este mundo (dual), sino un reino de servicio desinteresado, lleno de la bondad y la compasión nacidas del espíritu.
Este estar “atentos” a nuestro mundo interior, nos libera de los automatismos mentales y emocionales. Recordamos que somos el observador, la consciencia que vivencia todo eso. La compulsividad da paso a una calma y serena aceptación de lo que Es, para luego actuar con ecuanimidad y gratitud por lo vivido. 
En fin, estar “atentos” es abrir los ojos a la no dualidad del ser, abrir las puertas del Reino que nunca estuvieron cerradas y que si no las vemos, es porque nos hemos identificado totalmente con nuestro ego, viviendo dormidos en un estático mundo de subjetividades a las que llamamos “nuestra realidad”.
Despertemos al mensaje profundo de la Navidad y del Espíritu Crístico, despertemos a esa felicidad sin causa aparente, a ese servicio hacia la humanidad lleno de Unidad y Compasión, a ese sonreír a la vida tras cada conversación lúcida, atenta y consciente, a ese Ser desde la esencia que nos comunica con el Reino de Jesús, con el Reino de Dios, y más allá de términos duales, con el Reino del Amor Sublime expresado por el servicio y cuidado del prójimo…
Que estás Navidades estemos “Atentos” y sin juzgar, a todo aquel que comparta con nosotros un momento de vida, que en ese percibir desde el alma está el verdadero secreto de la Navidad…
¡

Feliz Navidad Consciente para todos!


Vuestro amigo en el sendero del medio.
Guillermo J. Recourt.

viernes, 7 de diciembre de 2018

ACOMPÁÑATE ESTAS NAVIDADES




Llegan las navidades y todo se centra hacia el exterior: compras, reuniones, viajes, ocio, etc…

Se hacen muchas cosas, se reflexiona poco y se percibe muy poco.

Ante los sentimientos y emociones que a todos nos asaltan en estas fechas llenas de acontecimientos familiares, huir de los más dolorosos, representa lo más habitual. No estamos dispuestos a percibir la realidad que nuestro cuerpo no para de transmitir, por lo que evitamos el momento presente con toda clase de ruido mental y distracciones fútiles…

La espiritualidad de todas las culturas y credos siempre apunta hacia una dirección, entrar en el silencio para escuchar la sutil voz del espíritu. Ante esta recomendación, nuestra mente acostumbrada a solucionar problemas y a hacer lo posible para estar lo mejor posible, esconde estos avisos del alma, para no sufrir…

Las heridas emocionales no se curan con simples palabras o distracciones, necesitan un acompañamiento muy especial… Necesitan de nuestra observación y presencia compasiva. Ante el dolor, reconozcamos esos sentimientos que vienen de lejos y en silencio y sin emitir juicios, y tras varias respiraciones conscientes, dejemos que se expresen en nuestro cuerpo, localicemos dónde es ese punto donde se manifiesta más la emoción y hagámonos un suave masaje en esa zona con todo nuestro amor…

Como vemos, esto supone la paradoja de hacer lo contrario a lo que estamos acostumbrados. No te quedes con la mera lectura de este pequeño ejercicio, hazlo durante estas navidades cada vez que sientas que te viene un sentimiento doloroso: rabia, impotencia, tristeza, soledad, desamparo, etc…

Esa observación llena de presencia, de consciencia, está llena también de nuestro testigo lúcido, de ese “yo Soy”, que siempre está ahí… Y ese amor que nos damos, sin la intervención de los pensamientos, sale de ese espacio sagrado, que todo lo abarca y que nos une al Dios que nuestra presencia consciente puede percibir, pero que no puede ni ver ni comprender…

Si a todo este proceso le ayudamos con momentos de oración sincera y de contemplación real, algo cambia en la mente, la aceptación se hace más flexible, la paz baila con la respiración y el amor se alegra de cada perdón lleno de comprensión interior…

Que estas navidades, nos traiga a todos ese acompañamiento sanador de nuestro espíritu y que nos muestre la Luz que habita en nuestro interior, para que las sombras sean vistas como el necesario impulso para abrir la gran ventana del Ser.

Recibid un fuerte abrazo navideño, lleno de Paz Profunda.

Guillermo J. Recourt

#Navidad #Tomarconsciencia