miércoles, 19 de enero de 2011

Lánzate al río de la vida!!!

Bien, esta semana continuaremos con nuestro pequeño viaje interior.

Así como los héroes mitológicos, emprendían grandes aventuras, superando grandes retos y obstáculos, así es la vida de quien tiene como misión alcanzar la felicidad.

Recordemos que la felicidad se vive en el trayecto, no en un futuro lejano. Se vive segundo a segundo y todos sabemos que en un mundo donde el cambio es continuo, nos enfrentamos a retos inesperados en todas las facetas de la vida.

La manera más eficaz de seguir estando en armonía suceda lo que suceda a nuestro alrededor es, establecer un íntimo vínculo con nuestra Alma para mirar todo desde un punto de equilibrio real y consistente.

Para mi tod@s sois heroínas y héroes de la vida!

En este viaje que Socorro y el que escribe os proponemos con cada ejercicio, con cada reflexión, con cada“silencio”, encontramos una serie de etapas bien definidas, por las que antes o después y cada cual a su manera, termina viviendo.

1. El impulso a buscar: Todos aquí y en especial tras pérdidas inesperadas, sentimos la necesidad de ordenar nuestros pensamientos, sentimientos y acciones para volver a encontrar la armonía perdida. En nuestras manos está el seguir este impulso o quedarnos estancados. Es cómo el impulso a navegar rio abajo para encontrar el Mar.

2. El aceptar esta llamada a la acción: Que nos lleva a enfrentarnos a nuestros pensamientos más íntimos y a nuestra manera de “vivir”. Nos planteamos lo bonito de poder conocer el Mar y sentimos su llamada.


3. Dar el primer paso: Llega el momento de coger nuestra canoa y lanzarnos rio abajo, dejamos la estabilidad de la orilla del rio y nos adentramos fuera de nuestra zona “cómoda”. El rio (la vida) con sus rápidos, remolinos, piedras, etc. ... nos obligará a crecer y evolucionar, estando siempre en constante movimiento.

4. Encontrar ayuda en este largo descenso: Nuestro deseo de avanzar, nos impele a buscar apoyos, ayudas en nuestro exterior, (familiares, amigos, vecinos, etc.) … Pero el guía más eficaz aparece cuando buscamos consuelo en nuestro interior, y aparece nuestro guardián interior y su suave voz, tan suave que hay que entrar en el mayor de los “silencios” para escucharlo bien.


5. Enfrentarnos a nuestros miedos y apegos: No hay nada que paralice más que los miedos. No son necesariamente malos, ya que también nos ayudan a ser prudentes en muchas ocasiones.

Estos miedos siempre aparecen cuando nos enfrentamos a situaciones que tienen la virtud de acallar a nuestro ego, es decir, si nuestro ego ve que el paso a dar, le otorgará más poder a nuestra Alma, su mecanismo de defensa será el temor y cientos de pensamientos de duda asaltaran nuestra mente.

Así que cuando sintamos temor por algo, demos gracias a Dios por la gran OPORTUNIDAD que nos da para dar un gran salto hacia la felicidad.

6. Transformar esos miedos: Cuando somos conscientes de que esos temores desaparecen al remar y coger bien el timón de la canoa y aumentan al quedarnos parados y dejarnos llevar por la corriente, el miedo pasa a ser nuestro consejero fiel para desarrollar nuevas habilidades y potenciales creativos.

7. Completar el recorrido por el río: La experiencia que nos da sortear todas las dificultades del rio, nos hace ser uno con él. Sentimos ahora cada corriente, intuimos los remolinos, sabemos escoger el mejor trayecto con una simple mirada y cuando por el sonido y la rapidez del descenso sabemos que hay peligro por una catarata, paramos, reflexionamos y la bajamos por tierra firme.


8. Llegar al Mar: Así llegamos al Mar como seres transformados, más conscientes de lo que significa vivir (bajar el rio) y sobre todo más fuertes para superar otros ríos, por difíciles que los pinten quienes sólo los han visto desde la orilla… Pasamos de ser buscadores a ser Descubridores.

Ahora, con la experiencia de haber bajado el rio, podemos ayudar a otros a que pierdan sus miedos, les podemos dar las indicaciones fundamentales para que puedan llegar con éxito al mar, pero cada rio es un mundo y no se puede llegar al mar sin lanzarse a navegar.

¿Queréis subiros en esta canoa? ¿Sí? Pues recordar que para descubrir hace falta recorrer, caminar, vivir, la vida en todas las facetas y para ello, todos, repito TODOS, podemos lograrlo y contamos con la mejor ayuda que podamos imaginar, el espíritu de Dios aleteando sobre la superficie de las “aguas”, sobre nuestro subconsciente.

Así pues, dejemos que nuestra consciencia se sumerja en esas aguas, para sentir esas alas que dan vida eterna en cualquier plano de comprensión que comulgue con él, en armonía y dignidad.

Os dejo con un pensamiento que a mí me hizo coger la canoa y bajar mi querido rio…

"No es porque las cosas son difíciles, que no nos atrevemos. Es porque no nos atrevemos, que son difíciles"

- Séneca

Recibid un fuerte abrazo de paz en vuestro interior!

lunes, 17 de enero de 2011

AVE MARIS STELLA



Este himno de la liturgia de las horas en honor a la Virgen María empieza diciendo:

“1. Salve Estrella del Mar, Santa Madre de Dios y siempre Virgen, feliz puerta del Cielo.

 2. Tú que has recibido el saludo de Gabriel, y has cambiado el nombre de Eva, establécenos en tu Paz.”

La Virgen María normalmente está cubierta con una capa oscura en cuyo interior hay estrellas dibujadas.

Si os fijáis en el horizonte visto desde el mar en plena noche, se asemeja a un gran manto lleno de estrellas del cual nacerá al alba el “Sol Invictus” símbolo de Jesucristo.

Hago esta referencia a este himno, para utilizar una analogía, con la virgen maría y el nacimiento del salvador.

En nuestros momentos de profundo dolor, estamos en esa noche oscura del Alma, no hay consuelo, no hay respuestas y reprimimos su manifestación. Sin ser realmente conscientes muchas veces de ello, estamos asistiendo a un parto espiritual, fruto de una reorganización a todos los niveles, mental, corporal y emocional.

Es entonces cuando aparece el manto protector, virginal y lleno de consuelo, nuestra Alma que una vez tocado fondo, nos anuncia un nuevo despertar… es el sol que ilumina nuestro sendero, es el guía interno, se le podría designar para los cristianos el estado Crístico.

Nos alumbra poco a poco, para no cegarnos. Es nuestra gradual toma de consciencia, nuestro despertar interior. Llega esa Luz con la que podemos mirar sin temor nuestro inconsciente, ya que podemos penetrar en él sin temor a su oscuridad.

La puerta del Cielo y la Paz del manto protector se hacen visibles, palpables y nos dan la fuerza y la confianza suficiente para caminar por el sendero de la vida, con un niño interior al que debemos cuidar, me refiero a un nuevo grado de consciencia espiritual, que nos une cada vez más con el Azul interior del manto, allí donde van nuestros seres que han partido para ese Azul virginal y protector…

Hay una gran verdad, la VIDA surge siempre de la oscuridad y del agua… lo vemos en la naturaleza, nacemos del seno materno, oscuro, cálido y acuoso. Así es el despertar de consciencia, llega después de permanecer cierto tiempo en esa oscuridad, necesaria para “formarnos” cómo seres humanos.

Mi ejercicio para esta semana, es que meditemos en la necesidad de sentir ese manto protector que ofrece nuestra Alma, cuando la dejamos expresarse.

Para ello, cada vez que os sintáis mal, sentaros confortablemente, tomar unas respiraciones profundas y con cada una de ellas, visualizad que un manto protector os llena de un calor especial, el calor de vuestro corazón espiritual, el fuego que no quema y da calor eterno… cuando sintáis ese calor y paz especial, dad gracias por esta bendición y salid a “vivir plenamente” el momento presente.

Os dejo este video interpretado por la soprano Sissel cantando el “Ave Maris Stella” que me ha servido de inspiración para este post.

Pido al cielo que la Divina esencia del manto virginal de María se infunda en nuestros corazones cada vez que lo necesitemos y nos de la fortaleza y Paz suficientes para seguir caminando siempre mirando hacia el horizonte donde nace el Sol cada amanecer. Así sea!

Recibid un gran abrazo con todo el cariño y la Paz del mundo.

Guillermo.


El poder de la Oración en momentos de Duelo



En los momentos de duelo, muchas personas se refugian en la oración y otras reniegan de sus creencias, se dicen: ¿Por qué a mí?, ¿Qué mal he hecho yo?, ¿Existe la justicia divina? Etc…

El que no cree en nada se vuelve muchas veces creyente y el creyente se vuelve ateo. ¿Qué nos ocurre en los momentos de pruebas importantes en nuestras vidas con nuestros conceptos espirituales?

La respuesta es relativamente simple. Podemos tener por una parte, una noción equivocada de Dios y sus leyes, por otra parte, posiblemente no vivimos nuestra espiritualidad, simplemente intelectualizamos esos conceptos espirituales y por último la verdadera fe fundada en el conocimiento interior, en el duelo, se ve bloqueada por las emociones compulsivas, no dejando a la mente razonar bien, sumiéndonos en un caos temporal.

Sea el caso que sea, lo importante es que aprendemos mucho de estas circunstancias y utilizando la maravillosa comunión entre mente y corazón, renacemos cual ave fénix, a una nueva consciencia, pasado cierto tiempo.

Cuando los sentimientos se equilibran y la razón coge de nuevo las riendas de la vida, podemos valorar imparcialmente dónde estamos y hacia donde queremos dirigir nuestra vida después de la pérdida sufrida.

Todas las culturas, así como los grandes místicos y fundadores de las grandes religiones, nos han enseñado la importancia y el valor de la oración para armonizarnos y comulgar con la divinidad.

Hay plegarias de agradecimiento, plegarias de intercesión, plegarias de petición, plegarias de alabanza, pero todas ellas llevan en común que para que sean realmente efectivas uno debe prepararse para “sintonizar” con esa escala elevada de vibraciones espirituales, debe ascender de alguna manera por esta escalera celestial y no es precisamente con el intelecto que se atraviesa este puente con la divinidad.

El primer paso que nos aconsejan es hacer una reflexión de si somos dignos de recibir esta comunión espiritual. La respuesta es un rotundo SI, siempre que mantengamos en mente una actitud de humildad y arrepentimiento sincero, en una palabra, necesitamos purificarnos para poder elevar nuestra consciencia y poder “hablar” el mismo idioma a la hora de armonizarnos espiritualmente.

Se recomienda buscar un lugar tranquilo, relajarse, respirar profunda y rítmicamente y sentir dentro de nosotros esa chispa espiritual que todos poseemos. Para ello es importantísimo desear con el corazón esa comunicación, pensar con sentido común y que la petición no sea egoísta y redunde en beneficio de todos.

Después de sentir una paz confortante, es la hora de seguir con nuestra vida y tener plena fe en Dios, y llevar siempre en mente que se haga su voluntad y nos muestre cómo captarla y diferenciarla de nuestros deseos mundanos.

Cualquier gracia que recibamos de la providencia divina, debemos siempre compartirla con los demás, sin necesidad que sea de forma material, ya que un abrazo, una sonrisa, un paseo, una conversación, una flor, tiempo para compartir, o cualquier acto que alegre, consuele, o demuestre afecto y amor, vale mucho más que todo el oro del mundo.

Así pues el poder de la Oración, parte de entrar en periodos de comunión espiritual diarios, pedir más por los demás que por nosotros mismos, hacer las cosas que más nos cuestan antes que las fáciles nos templan la voluntad y este temple sirve luego para canalizar de manera efectiva los dones que la Oración nos provee que suelen ser, Salud, Paz, Armonía y Amor.

¿Qué más se puede desear?

Para finalizar deseo compartir mi oración preferida, que es de San Francisco de Asís:

Señor:

¡Haz de mí un instrumento de tu PAZ!
Que donde haya Odio, yo ponga AMOR.
Que donde haya Ofensa, yo ponga PERDÓN.
Que donde haya Discordia, yo ponga UNIÓN.
Que donde haya Error, yo ponga VERDAD.
Que donde haya Duda, yo ponga FE.
Que donde haya Desaliento, yo ponga ESPERANZA.
Que donde haya Tinieblas, yo ponga LUZ.
Que donde haya Tristeza, yo ponga ALEGRÍA.

¡Oh Maestro!, no busco tanto el ser consolado, sino el CONSOLAR.
El ser comprendido, Sino el COMPRENDER.
El ser amado, sino AMAR.


Porque es olvidándose como uno se encuentra.
Es perdonando, como uno es perdonado.
Es dando, como uno recibe.
Es muriendo como uno resucita a la vida.

¡Un fuerte abrazo de Luz y Paz para todos y que Dios nos bendiga!.

Guillermo J. Recourt.

viernes, 14 de enero de 2011

La Luz del Sacrificio

La palabra sacrificio viene de “sacer facere”, es decir de « hacer sagrado»y sagrado es algo digno de veneración y respeto por su carácter divino o por estar relacionado con la divinidad.

Lo profano, es el antónimo de sagrado, es lo que no es sagrado ni sirve para usos sagrados, es el desconocimiento de determinado conocimiento, es también lo muy dado a las cosas mundanas.

Desde el punto de vista espiritual, la humanidad está caída y prisionera del mundo mientras está encarnada en él y sólo por medio del conocimiento de esas leyes ocultas al profano, se puede traspasar el velo de la ignorancia espiritual.

Es un proceso lento y arduo, donde la pasión y el deseo por reintegrarnos con la Unidad es el motor de esta búsqueda.

El Universo no se creó de repente, se expande constantemente, se trasmuta desde esa vibración primordial, desde ese “Fiat Lux”; poco a poco, semilla a semilla, tal como crece el ser humano por fuera, así crece por dentro, paso a paso.

Es en este crecimiento interior donde tenemos la posibilidad de hacer sagrado, de tomar consciencia, de todo lo que ignorábamos, antes de que el primer rayo de luz nos tocara el corazón y cambiara nuestras vidas.

Este rayo de Luz se nos manifiesta de manera clara tras momentos de crisis, momentos de pruebas difíciles, donde ante el miedo y la desesperación, abrimos inconscientemente las puertas del Alma y notamos su cálida compasión abrazar nuestros sufrimientos por unos instantes… es el comienzo del camino hacia el despertar espiritual.

San Agustín decía:

“El ser humano está hecho de tal manera, que no puede ser para sí mismo, el bien que le hace feliz”

Está frase resume esa insaciabilidad del ser humano, que atrapado en su ego, no ve que la felicidad real se encuentra al ser útil a las fuerzas constructivas de la naturaleza, a esas leyes divinas expansivas y no restrictivas como lo son las cosas egoístas, con las que estamos acostumbrados a pensar.

Al armonizarnos con esas leyes de Amor sublime, empezamos a entender lo que significa realmente “sacrificarnos” por los demás, hacer sagrado todo pensamiento, palabra y obra, o al menos tener ese ideal en el corazón, ya que como humanos la perfección total nos está vedada.

Al fluir con Amor por la vida, dejamos de ser profanos, de ser ignorantes a su dulce miel, y empezamos a trabajar cual abejas, por mantener esta humanidad unidad en pos del bien común, empezando por los más cercanos y dejando que la providencia nos guie en esta noble labor, descubriendo que las sincronicidades son los carteles que nos indican hacia dónde dirigir nuestro camino en cada etapa ansiada y no trazada con la mente sino llegada a través del servicio impersonal al cual nos brindamos al hacer sagrado lo que antes sólo veíamos cómo esfuerzo tedioso .

Ahora podemos entender el mayor sacrificio jamás realizado en este mundo, la muerte en la cruz de Maestro Jesús, el Cristo mismo, haciendo sagrada la muerte, dándonos a conocer la esencia real del ser al pasar por la transición de un mundo al otro y regresando en espíritu para seguir señalándonos el camino del sacrificio real y continuo, para que el Espíritu Santo inunde nuestros corazones y nos revele su reino en nuestros corazones.

Mi deseo es que este año 2011, se llene de sacrificios conscientes y la Luz que otorga en todas las facetas de nuestra vida, no por el bien que nos pueda reportar, que lo hará realmente, sino por expresar a través nuestro la belleza del Amor Universal, sin esperar nada a cambio, en una sinfonía de Paz, Alegría y pleno Amor.

¡Que Dios os Bendiga!

Vuestro amigo Guillermo.

No se puede amar lo que no se conoce



El otro día leí esta frase y algo me llegó al Alma.  ¿Cómo pretendemos amarnos si apenas nos conocemos? Esta pregunta empezó a abrir en mi mente un sinfín de puertas a una velocidad de vértigo.

Sobre el portal del templo de Apolo en Delfos estaba escrito: “Conócete a ti mismo”. Esta era la premisa para ingresar en los misterios. Su sabiduría heredada de los misterios egipcios y persas no podía ser más explícita. El aspirante debía guardar silencio en las primeras etapas de su aprendizaje y observarse por dentro y por fuera, así las palabras que salieran de sus bocas serían como mínimo tan bellas como el silencio o no las pronunciarían.

Regresando al presente, vemos una sociedad que está acostumbrada a no pensar, a recibir información en cada momento, radio, televisión, periódicos, anuncios, internet, etc. Llena toda su mente con cosas intrascendentes, superfluas, vánales al fin y al cabo. Todo esto lo aleja de conocerse así mismo y al mismo tiempo de amarse plenamente y conscientemente.

La cultura occidental nos insta a que debemos tener una actitud correcta, que debemos portarnos bien, que debemos ser éticos, pero no nos dan las herramientas adecuadas para empezar esta construcción, en la que cada uno de nosotros es una piedra fundamental del edificio llamado humanidad.

Para amarnos, debemos dar sentido a nuestra función como “piedra” del edificio y modelarla en función del fin último. Si no conocemos que lugar ocupamos en la construcción y cincelamos una forma equivocada, el edificio entero está en peligro, ya que el orden necesario para esa construcción llena de armonía no se ha conseguido.

Los instintos nos asaltan constantemente en la vida y la mayoría intentamos reprimirlos, dominarlos y encerrarlos en la “sombra” para no verlos, pero así cómo la sombra real que produce el sol nos hace conscientes de que tras nosotros hay Luz, así la sombra que no queremos ver pero que sabemos tenemos dentro de nosotros, nos saldrá cuando menos lo esperemos y más fortalecida si cabe.

El conocimiento de nuestro interior, nos lleva a poner primero los pies en el suelo, a vernos tal y como somos, con nuestros defectos y virtudes y al mismo tiempo encontramos el principio de la búsqueda al preguntarnos ¿Por qué estoy aquí? La respuesta se encuentra cuando empezamos a amarnos tal y como somos, ya que esa luz es la que nos da sentido, nos da la seguridad de que el verdadero amor está dentro de todos nosotros y que es reflejo del Amor Universal que se manifiesta en la armonía, la verdad y la vida en todos los niveles de la existencia.

Ese es el primer paso para amar a todos los seres y por ende a Dios, ya que llegamos a él, al conocer su creación, al reconocernos parte de él, al amarlo plenamente hasta fundirnos en un solo ser, donde la entrega es total, la confianza es real y hacemos su voluntad y no la nuestra…

Vivimos con los vivos y morimos con los muertos… en un mundo sin velos.

Recordemos que no podemos AMAR lo que no conocemos…

Guillermo J. Recourt




La Aflicción


Ante la pérdida de cualquier ser, la aflicción hace su presencia, pero a unos afecta más que a otros.
Hay un dicho tibetano que nos recuerda que, “El Alma alegre forja una sonrisa en el rostro de la aflicción; pero el pensamiento del triste amortigua hasta el brillo de la sonrisa más pura”.
La sabiduría popular también nos llena de muchos refranes que hablan de lo mismo, “Más enseña la adversidad que la prosperidad” y “Hay males que traen bienes y bienes que traen males”.
¿Qué podemos aprender de estas simples frases para que nos alumbren en medio de la aflicción?
La aflicción es cómo el geranio que al cortarlo inclina sus flores hacia el suelo; sus pétalos miran ahora hacia la tierra. Su fuente de vitalidad se ha cortado y desfallece; al final cae en desgracia y lo abandonamos.
El Alma alegre es en este sentido cómo el geranio que una vez cortado por el motivo que sea, lo plantamos otra vez en un tiesto nuevo para que siga creciendo en armonía y cumpla la función para la que fue creado, “vivir” y su mirada ahora apunta hacia el cielo; con su vitalidad nos contagia de la belleza interior y resuena en nosotros ecos de profunda comunión.
La tristeza es contraria a la misma naturaleza que nos refleja ese “orden” universal, ya que perturba su armonía; hace desagradable todo lo que la naturaleza tiende a hacer agradable.
Como seres humanos y llenos de sentimientos es lícito y necesario pasar por momentos de profunda tristeza, ya que son las llaves que nos impulsaran a vivir una vida más plena; nos ayudan a reflexionar sobre la vida, la felicidad y lo más importante, nos debería hacer buscar respuestas a lo que significa vivir para cada cual.
“Hay males que traen bienes” y es cierto, el tiempo y la fuerza de voluntad para experimentar lo malo y lo bueno por igual, nos ayudan a “ordenarnos” por dentro, siempre que cumplamos una regla importante: Debemos aprender a cerrar y dejar de mirar la puerta de la aflicción lo antes posible para poder apreciar la infinidad de puertas que la vida nos ofrece para ser felices.
El Alma Alegre no cree que el dolor cure el infortunio, ya que al final es un veneno con forma de remedio, es una flecha mortal que se clava en nuestro pecho, que cuanto más fuerza haces para quitártela, más se clava en nuestro corazón.
El Alma Alegre, aprende con la aflicción, la transmuta en alegría, en recuerdos hermosos, en miradas que nos muestran agradecimiento al seguir alegrando la vida de los demás, a pesar del duelo.
La vida es cambio continuo, perpetuo y el Alma Alegre lo entiende, toma consciencia de las leyes naturales y se armoniza con ellas, lanzándose a “vivir” plenamente cada momento de la vida, enfocando sus cualidades y virtudes en los seres que tiene a su alrededor, y estos pequeños gestos, son los que llegado el momento de dejar este plano de comprensión, nos harán sonreír a nuestros seres amados y decirles “Amaros los unos a los otros cómo Él nos ama y cómo yo he intentado amaros”; ese es nuestro mejor legado, el Amor con el que se quedan y que al mismo tiempo transmitirán a los hijos de sus hijos, para que la aflicción sea en un futuro, el recuerdo de una sociedad que vivía ignorante de su verdadera naturaleza interior…
Deseo que La aflicción que todos podemos experimentar en un momento determinado, sea el motor que estimule la búsqueda de la felicidad de todos los seres que necesitan de ella y que nos miran sonrientes para que “vivamos” junto a ellos en un nuevo “tiesto” abonado con todo el Amor del mundo.
Guillermo J. Recourt.

Las señales del Alma

Cuando empezamos un viaje sea por el motivo que sea, siempre nos DIRIGIMOS hacia algún lado.
En todos estos casos encontramos indicaciones, carteles y SEÑALES de hacia dónde nos dirigimos y donde estamos en cada momento.
¡Su principal cometido es AYUDARNOS!
Pero lo más importante de todo, es tener claro que nos queremos mover, que BUSCAMOS un lugar. Aún en el caso de ir a la aventura sin rumbo fijo, tenemos el DESEO de buscar sitios nuevos.
Este DESEO nos hace buscar el SIGNIFICADO de las señales, tal como lo hace la persona que desea sacarse el carnet de conductor de vehículos, patrón de embarcaciones, etc.
Sin ese DESEO, las mismas señales pasaban desapercibidas, formaban simplemente parte de nuestro entorno… ¡Estaban ahí! Pero no nos decían nada.
Luego el mismo camino, es el que nos mostrará esas mismas señales que sabremos RECONOCER y que nos guiaran hacia nuestro destino. ES NECESARIO RECORRER EL CAMINO para encontrar las señales, sólo con la teoría no vale…
Una SEÑAL cobra sentido cuando CUMPLE LA MISIÓN para la que fue creada.
Nuestra sociedad está perdiendo las SEÑALES DEL ALMA que los antiguos filósofos y místicos nos transmitían por medio de símbolos, parábolas, leyendas, cuentos, mitos, etc.
¿Cuáles son las señales del Alma? Todo suceso de nuestra vida que nos haga reflexionar, nos haga pararnos, nos haga plantearnos las eternas preguntas de, ¿Quién soy? ¿Qué sentido tiene la vida? ¿Por qué hay tanto sufrimiento en este mundo? ¿Qué hay detrás de la muerte? ¿Hacia dónde debo dirigir mi vida? Etc.
Las señales de la vida, son el ESTIMULO necesario para TOMAR CONSCIENCIA, para evolucionar como personas entre otras personas, son la puerta para encontrar SIGNIFICADO a nuestra VIDA.
Esa es la gran CLAVE, debemos darnos a los demás sin esperar nada a cambio.
Sin ellos no hay TOMA DE CONSCIENCIA, no hay camino, no hay señales, no hay VOLUNTAD… somos cómo animales llevados sólo por los instintos y el destino que cual viento inestable, ni sabemos de dónde viene ni cuando se irá.
La vida con sus estados felices y tristes está ahí para ¡EXPERIMENTARLA! Y de todas estas experiencias, APRENDEMOS.
Cuanto más frenamos este diario VIVIR con nuestros miedos y apegos, más se estancan nuestros pensamientos, llegando a pudrirse como el agua estancada…
Dejemos que estas SEÑALES que aprendemos simplemente con QUERER SENTIR, nos muestren el CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA ETERNA que tanto nos SEÑALÓ el MAESTRO JESÚS.
Cuando el verdadero DESEO que nace y resurge cual AVE FENIX después de toda CRISIS, impregna cada célula de nuestro cuerpo.
Cuando hemos sido conscientes con el tiempo, de las SEÑALES que nos indican el regreso a CASA.
Cuando ejercemos la VOLUNTAD que las señales nos hacen tomar, es decir, la voluntad del PADRE, la voluntad repleta de FE, la voluntad forjada por las experiencias INTERNAS personales e intransferibles…
Es entonces cuando TOMAMOS CONSCIENCIA de que somos algo más que simples seres fruto de la evolución de la materia… Somos Almas encarnadas experimentando la materia.
El propósito de la SEÑAL es INDICAR EL CAMINO.
El propósito de los seres humanos es CAMINAR ESE CAMINO.
La META FINAL Materializar la Espiritualidad y Espiritualizar la materia.
Pasamos de ser BUSCADORES a ser DESCUBRIDORES…
Pasamos de ser CAMINANTES a ser HUESPEDES de este TEMPLO VIVIENTE llamado SER HUMANO.
¡Deseo que las SEÑALES que encontréis en vuestra VIDA no os pasen DESAPERCIBIDAS!
¡Bendiciones!
Guillermo J. Recourt