miércoles, 24 de abril de 2013

Excelente analogía sobre el nacimiento a una nueva vida


Os paso esta bella y excelente analogía, que he encontrado en la red, para entender las diferentes posturas sobre el nacimiento a una "nueva vida".

"En el vientre de una mujer embarazada se encontraban dos bebés. 
Uno pregunta al otro: 
- ¿Tú crees en la vida después del parto? 
- Claro que sí. Algo debe existir después del parto. Tal vez estemos aquí porque necesitamos prepararnos para lo que seremos más tarde. 
- ¡Tonterías! No hay vida después del parto. ¿Cómo sería esa vida?
- No lo sé pero seguramente... habrá más luz que aquí. Tal vez caminemos con nuestros propios pies y nos alimentemos por la boca.
- ¡Eso es absurdo! Caminar es imposible. ¿Y comer por la boca? ¡Eso es ridículo! El cordón umbilical es por donde nos alimentamos. Yo te digo una cosa: la vida después del parto está excluida. El cordón umbilical es demasiado corto.
- Pues yo creo que debe haber algo. Y tal vez sea distinto a lo que estamos acostumbrados a tener aquí.
- Pero nadie ha vuelto nunca del más allá, después del parto. El parto es el final de la vida. Y a fin de cuentas, la vida no es más que una angustiosa existencia en la oscuridad que no lleva a nada.
- Bueno, yo no sé exactamente cómo será después del parto, pero seguro que veremos a mamá y ella nos cuidará.
- ¿Mamá? ¿Tú crees en mamá? ¿Y dónde crees tú que está ella ahora?
- ¿Dónde? ¡En todo nuestro alrededor! En ella y a través de ella es como vivimos. Sin ella todo este mundo no existiría.
- ¡Pues yo no me lo creo! Nunca he visto a mamá, por lo tanto, es lógico que no exista.
- Bueno, pero a veces, cuando estamos en silencio, tú puedes oírla cantando o sentir cómo acaricia nuestro mundo. ¿Sabes?... Yo pienso que hay una vida real que nos espera y que ahora solamente estamos preparándonos para ella...''

Bendiciones!

domingo, 21 de abril de 2013

Cómo ayudar cuando ha muerto un hijo



1.- No intentes encontrar palabras mágicas que pretendan alejar o mitigar ese dolor. Esas palabras no existen. Un abrazo, una mano sobre el hombro, o la simple expresión “…lo siento …” confortan y apoyan.

2.-No te sientas afligido si lloras. Tus lágrimas son un homenaje a ambos, a los padres y al hijo muerto. Los padres pueden llorar contigo, y sus lágrimas pueden ser parte de un camino de recuperación. No interrumpas nunca ese llanto.

3.-Evita en lo posible decir…Sé como te sientes…”. Es muy difícil realmente,  llegar a comprender  la profundidad de la pérdida cuando un hijo muere, y decirlo puede hacerte parecer presuntuoso frente a los padres.

4.-Evita decir –aunque realmente lo pienses- cosas como …Es la voluntad de Dios… o …Dios lo ha querido…, u otras frases que intentan minimizar el conflicto del sentimiento o explicar definitivamente – la muerte. Tampoco intentes encontrar aspectos positivos frente a la muerte del hijo, del estilo de “…al menos tienes otros hijos…”. No hay palabras que puedan hacer aparecer algo bien cuando un hijo ha muerto. 

5.- Escucha a los padres. Déjalos que se expresen manifestando su rabia, su resentimiento,  su dolor, sus dudas, sus sentimientos de culpa, y todo lo que están experimentando. Eso los ayuda. Entiende también, que los padres, frecuentemente, tienen la necesidad de relatar las circunstancias de la muerte de su hijo, una y otra vez. Déjalos que lo hagan y no los interrumpas. Tampoco trates de cambiarlos bruscamente de tema.

6.-Evita emitir juicios de valor de alguna naturaleza, tales como…Tu deberías…”o “…mejor sería que …. Ello no es apropiado, ni ayuda. Recuerda que decisiones o comportamientos relativos a colocar o retirar fotografías, objetos, revivir la muerte del hijo. Idealizar al hijo muerto, o expresiones de resentimiento, depresión o culpabilidad. Aparecen en formas extremas en algunos casos. Este comportamiento de los padres es absolutamente normal, particularmente durante el primer tiempo, y aún durante los primeros años siguientes a la muerte del hijo.

7.- Ten presente que para aquellos padres que tienen creencias religiosas, la muerte de su hijo puede producirles serios cuestionamientos sobre la participación de Dios en el evento. No intentes darles respuestas. Si ellos sacan el tema, es mejor escucharlos, dejar que se desahoguen y dirigir tu comportamiento en el sentido de inducirlos a que ellos intenten  penetrar en sus propios sentimientos, y en su búsqueda. Ellos necesitan llegar a una posición o convencimiento individua l respecto de lo ocurrido.

8.-Trata de estar con ellos. Necesitan apoyo y ayuda, y todo lo que les des es  importante. No cometas el error de decirles:…Llámame si hay algo que pueda hacer…”. La llamada probablemente nunca llegará. Observa aquellas cosas que puedan necesitar y haz ofrecimientos concretos sobre tareas o apoyos específicos.

9.- Presta especial atención a los otros hijos que quedan vivos.  Ellos están heridos, confundidos y, frecuentemente, ignorados. No presupongas que ellos no están heridos porque no expresan sus sentimientos. Muchas veces los hermanos suprimen sus expresiones de dolor, para evitar agregar más dolor a sus padres. Háblales, y descubre su dolor.

10.- No escapes de mencionar el nombre del hijo muerto. No tengas el temor de que hablar de él pueda causar dolor adicional a los padres. Todo lo contrario. Mencionar al hijo muerto demuestra a los padres que ellos no están solos en el recuerdo de su hijo. Y eso los gratifica.

11.- Saca de tus recuerdos los momentos vividos junto al hijo muerto, o anécdotas sobre él, ello les demostrará a los padres que tu apreciabas a su hijo, y que estás presente en el sentido de su pérdida. No temas reír cuando cuentes las anécdotas, o los recuerdos graciosos. Ello ayuda a mitigar el dolor.

12.-Recuerda a la familia en los días importantes, como el cumpleaños de su hijo, o el aniversario de su muerte. Déjalos que sepan que tú también lo recuerdas.

13.-En forma prudente y cariñosa anímalos a retomar sus actividades y costumbres.  Sugiere  salidas con ellos, con el objeto de distraerlos un poco. Si tu invitación es declinada, respeta la decisión, pero no por ello dejes de volver a invitarlos una y otra vez.. Alguna vez será el día en que ellos estarán listos para responder a tu iniciativa.

14.- Ten presente que no hay tiempo predeterminado para la recuperación de los padres. El dolor dura bastante más de lo que la gente en general cree. Ayuda a la familia a que sea paciente con ella misma. Muchas veces uno se siente tentado de decirles …es hora de volver a vivir…”  o “ Ya ha pasado un tiempo prudencial para…”. Estos comentarios y consejos no sólo son antipáticos sino también faltos de realismo.  Es preferible, cuando  los veas caídos, tristes o deprimidos, recordarles que le trabajo para salir del duelo es duro y largo, y que no tienen que presionarse a ellos mismos, ni esperar tanto de ellos tan pronto.

15.- Sé sensible a los cambios que se producen. Los miembros de la familia adoptarán nuevos comportamientos y roles, para aprender a vivir sin su hijo. Es un proceso largo y doloroso. No esperes que ellos vuelvan a ser los mismos de antes. Sin duda serán distintos.

16.- Continúa tu contacto con la familia. El duelo y el dolor no terminarán el día del entierro. Ni en el primer aniversario. Permanece siempre cerca, y no te olvides de mencionar el nombre del hijo muerto en la misma forma fácil, natural  y familiar con que nombras a cualquiera de los otros miembros de la familia.

Artículo de Mariposas Chile (Facebook)

La sinceridad como llave para el cambio


Una de las llaves del verdadero cambio es la sinceridad con uno mismo.

Si me miro al espejo y estoy triste,
Si voy por la calle esquivando la vida,
Si mis pensamientos son mi peor pesadilla,
Si la apacible sonrisa es ya sólo un recuerdo,
Si utilizo la soledad para evitar ver mis reflejos,
Si hago conscientemente estas cosas y más, para sumirme en la inconsciencia de la rutina diaria y haciendo esto mismo un día tras otro, no cambia nada...

Llegará de lo profundo de esta inconsciencia una señal, una pregunta, una reflexión que cambiará el rumbo de nuestros pensamientos, deseos y emociones. sólo si verdaderamente somos verdaderamente sinceros con nosotros, abrazamos nuestras sombras y con humildad empezamos desde cero a vivir el presente, sin ir hacia el pasado de la ilusoria culpa o hacia el futuro de la más ilusoria preocupación...

La Luz que habita en cada ser se nos manifiesta poco a poco, sino nos cegaría y un cambio tan grande nos podría sumir en procesos psicóticos, etc.. Por eso la naturaleza es sabia y los cambios suceden por evolución o toma de consciencia y no por revolución...

Recordemos siempre, que el verdadero cambio está siempre presente en nosotros, en ese silencio interior que hace visible las señales que la inconsciencia no deja ver...

Recibe mi sonrisa interior en tu corazón, para que cogidos de la mano, vivamos un mundo mejor y más consciente, donde la máscara deja paso al bello ser que todos somos...

Vuestro amigo Guillermo. Bendiciones!