lunes, 17 de enero de 2011

AVE MARIS STELLA



Este himno de la liturgia de las horas en honor a la Virgen María empieza diciendo:

“1. Salve Estrella del Mar, Santa Madre de Dios y siempre Virgen, feliz puerta del Cielo.

 2. Tú que has recibido el saludo de Gabriel, y has cambiado el nombre de Eva, establécenos en tu Paz.”

La Virgen María normalmente está cubierta con una capa oscura en cuyo interior hay estrellas dibujadas.

Si os fijáis en el horizonte visto desde el mar en plena noche, se asemeja a un gran manto lleno de estrellas del cual nacerá al alba el “Sol Invictus” símbolo de Jesucristo.

Hago esta referencia a este himno, para utilizar una analogía, con la virgen maría y el nacimiento del salvador.

En nuestros momentos de profundo dolor, estamos en esa noche oscura del Alma, no hay consuelo, no hay respuestas y reprimimos su manifestación. Sin ser realmente conscientes muchas veces de ello, estamos asistiendo a un parto espiritual, fruto de una reorganización a todos los niveles, mental, corporal y emocional.

Es entonces cuando aparece el manto protector, virginal y lleno de consuelo, nuestra Alma que una vez tocado fondo, nos anuncia un nuevo despertar… es el sol que ilumina nuestro sendero, es el guía interno, se le podría designar para los cristianos el estado Crístico.

Nos alumbra poco a poco, para no cegarnos. Es nuestra gradual toma de consciencia, nuestro despertar interior. Llega esa Luz con la que podemos mirar sin temor nuestro inconsciente, ya que podemos penetrar en él sin temor a su oscuridad.

La puerta del Cielo y la Paz del manto protector se hacen visibles, palpables y nos dan la fuerza y la confianza suficiente para caminar por el sendero de la vida, con un niño interior al que debemos cuidar, me refiero a un nuevo grado de consciencia espiritual, que nos une cada vez más con el Azul interior del manto, allí donde van nuestros seres que han partido para ese Azul virginal y protector…

Hay una gran verdad, la VIDA surge siempre de la oscuridad y del agua… lo vemos en la naturaleza, nacemos del seno materno, oscuro, cálido y acuoso. Así es el despertar de consciencia, llega después de permanecer cierto tiempo en esa oscuridad, necesaria para “formarnos” cómo seres humanos.

Mi ejercicio para esta semana, es que meditemos en la necesidad de sentir ese manto protector que ofrece nuestra Alma, cuando la dejamos expresarse.

Para ello, cada vez que os sintáis mal, sentaros confortablemente, tomar unas respiraciones profundas y con cada una de ellas, visualizad que un manto protector os llena de un calor especial, el calor de vuestro corazón espiritual, el fuego que no quema y da calor eterno… cuando sintáis ese calor y paz especial, dad gracias por esta bendición y salid a “vivir plenamente” el momento presente.

Os dejo este video interpretado por la soprano Sissel cantando el “Ave Maris Stella” que me ha servido de inspiración para este post.

Pido al cielo que la Divina esencia del manto virginal de María se infunda en nuestros corazones cada vez que lo necesitemos y nos de la fortaleza y Paz suficientes para seguir caminando siempre mirando hacia el horizonte donde nace el Sol cada amanecer. Así sea!

Recibid un gran abrazo con todo el cariño y la Paz del mundo.

Guillermo.


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