lunes, 30 de septiembre de 2019

El Duelo: del yo al nosotros



"Siempre que un hombre despierta, despierta de la falsa suposición de que ha estado siempre despierto y es por lo tanto el dueño de sus pensamientos, sentimientos y actos."

HENRI TRACOL

La muerte o transición de consciencia de un ser querido, después del lógico dolor, nos hace plantearnos de una u otra manera, qué es la vida y si la estamos viviendo conscientemente.
De alguna manera, empezamos a valorar cosas que antes pasábamos desapercibidas. Nuestra esencia empieza a fundirse con nuestra personalidad o ego y este sufre una transformación sanadora en la mayoría de los casos. 

Muchos prefieren dormir y no aceptar la realidad, lo que genera sufrimiento, pero es un sistema normal de defensa que el ser humano tiene ante circunstancias muy dolorosas, que poco a poco nos lleva a la aceptación que no es lo mismo que la resignación. La mente se resigna, el Alma acepta, comprende y sana.

Si nuestro duelo nos lleva a estar más presentes (más despiertos) y por ende más conscientes, las cualidades del alma se funden en nosotros, percibiendo la paz, la fraternidad, la unidad y amor que todos somos, cada vez con mayor lucidez.

No significa que la vida va a ser perfecta (Sueño) sino que ante cualquier evento de la misma percibido con ecuanimidad y lucidez (Realidad), dejamos de reaccionar como "siempre" (automatismos) y actuamos según nos dicte el sentido común y nuestro corazón que permanecerá más en calma cada vez.

Esta transformación, es una actitud de vida. Un anhelo de estar más consciente de nuestra parte espiritual e inmortal, que nos impele a ser uno con todo ser.

El duelo pasa así de un "yo" dormido a un "nosotros" lúcido.

Despertamos cuando ese Amor por nuestro ser querido, nos transforma y se expande y comparte con todos. En casa expresión de alegría, compasión y amor, está él reflejado en el Nosotros!

Recibid un fuerte abrazo lleno de Lucidez y Paz Profunda!

Bendiciones mil.

Guillermo.

miércoles, 25 de septiembre de 2019

LAS ETAPAS DEL TRABAJO ESPIRITUAL



LAS ETAPAS DEL TRABAJO ESPIRITUAL:

Si nos observáramos verdaderamente, percibiríamos nuestras tensiones y hábitos.
Si percibiéramos nuestras tensiones y hábitos, nos liberaríamos y relajaríamos.
Si nos liberáramos y relajáramos, percibiríamos las sensaciones.
Si percibiéramos las sensaciones, recibiríamos impresiones.
Si recibiéramos impresiones, despertaríamos al momento.
Si despertáramos al momento, experimentaríamos la realidad.
Si experimentáramos la realidad, veríamos que no somos nuestra personalidad.
Si viéramos que no somos nuestra personalidad, nos acordaríamos de nosotros mismos.
Si nos acordáramos de nosotros mismos, abandonaríamos nuestro miedo y nuestros apegos. 
Si abandonáramos el miedo y las apegos, seríamos tocadas por Dios.
Si fuéramos tocados por Dios, buscaríamos la unión con Él
Si buscáramos la unión con Dios, querríamos lo que Él quiere.
Si quisiéramos lo que Dios quiere, seríamos transformados.
Si fuéramos transformados, el mundo sería transformado.
Si el mundo se transformara, todos retornaríamos a Dios.


Don Richard Riso y Russ Hudson