viernes, 7 de diciembre de 2018

ACOMPÁÑATE ESTAS NAVIDADES




Llegan las navidades y todo se centra hacia el exterior: compras, reuniones, viajes, ocio, etc…

Se hacen muchas cosas, se reflexiona poco y se percibe muy poco.

Ante los sentimientos y emociones que a todos nos asaltan en estas fechas llenas de acontecimientos familiares, huir de los más dolorosos, representa lo más habitual. No estamos dispuestos a percibir la realidad que nuestro cuerpo no para de transmitir, por lo que evitamos el momento presente con toda clase de ruido mental y distracciones fútiles…

La espiritualidad de todas las culturas y credos siempre apunta hacia una dirección, entrar en el silencio para escuchar la sutil voz del espíritu. Ante esta recomendación, nuestra mente acostumbrada a solucionar problemas y a hacer lo posible para estar lo mejor posible, esconde estos avisos del alma, para no sufrir…

Las heridas emocionales no se curan con simples palabras o distracciones, necesitan un acompañamiento muy especial… Necesitan de nuestra observación y presencia compasiva. Ante el dolor, reconozcamos esos sentimientos que vienen de lejos y en silencio y sin emitir juicios, y tras varias respiraciones conscientes, dejemos que se expresen en nuestro cuerpo, localicemos dónde es ese punto donde se manifiesta más la emoción y hagámonos un suave masaje en esa zona con todo nuestro amor…

Como vemos, esto supone la paradoja de hacer lo contrario a lo que estamos acostumbrados. No te quedes con la mera lectura de este pequeño ejercicio, hazlo durante estas navidades cada vez que sientas que te viene un sentimiento doloroso: rabia, impotencia, tristeza, soledad, desamparo, etc…

Esa observación llena de presencia, de consciencia, está llena también de nuestro testigo lúcido, de ese “yo Soy”, que siempre está ahí… Y ese amor que nos damos, sin la intervención de los pensamientos, sale de ese espacio sagrado, que todo lo abarca y que nos une al Dios que nuestra presencia consciente puede percibir, pero que no puede ni ver ni comprender…

Si a todo este proceso le ayudamos con momentos de oración sincera y de contemplación real, algo cambia en la mente, la aceptación se hace más flexible, la paz baila con la respiración y el amor se alegra de cada perdón lleno de comprensión interior…

Que estas navidades, nos traiga a todos ese acompañamiento sanador de nuestro espíritu y que nos muestre la Luz que habita en nuestro interior, para que las sombras sean vistas como el necesario impulso para abrir la gran ventana del Ser.

Recibid un fuerte abrazo navideño, lleno de Paz Profunda.

Guillermo J. Recourt

#Navidad #Tomarconsciencia

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