domingo, 11 de octubre de 2015

El globo que me llenó de consciencia.




Le estaba ayudando a mi hijo mediano a concentrarse al estudiar y surgió esta analogía:

La mente es como un globo lleno de helio y que cuanto más pensamos y nos preocupamos más asciende hacia el cielo; siendo mecido por el viento a su merced.

Cuanto más lejos de nosotros, peor lo controlamos y los cambios de dirección son tremendos y no dependen ya de nosotros, sino de los vientos que soplen a nuestro alrededor.

Cuando respiramos pausadamente, la mente se calma y va bajando el globo, el viento cada vez lo mueve menos y cuando está cerca de nosotros, nos sirve conscientemente a darlo todo...

Con su ayuda, alegramos la vida de los niños, sonreímos a la vida, nos ayuda a llevar los pesos de la vida con su liviandad y si nos perdemos, sus bellos colores ayudan a que nos encuentren.

Y todo ello con un cambio desde el pensar al percibir, al sentir, al ser...

Después de la analogía, su respiración era fina y pausada, en su mirada el globo estaba a la altura de su corazón y las matemáticas se habían mezclado sin temores dentro del globo, de una manera natural...

No dejemos que los pensamientos caóticos eleven la mente por encima del ser, pues no seremos capaces de utilizarla bien y será entonces la vida y no nosotros quien domine nuestro sendero.

Deseo ver tu precioso globo cerca de tu corazón y así alegrar la vida con consciencia y amor...

Un abrazo lleno de la Paz Profunda que da plenitud al globo del Ser.

Feliz Día! 

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