domingo, 9 de agosto de 2015

Enfrentando el Dolor




Para buscar inspiración como siempre, medito en silencio, vaciando mi mente todo pensamiento relacionado con lo que busco, pues sé que tras ese vacío hay un infinito mundo de posibilidades…

Al regresar a mi consciencia objetiva, me dejo llevar por lo que aparece sobreimpreso en ella y empiezo a tirar de esa madeja infinita con plena confianza que de ahí saldrá lo que sea mejor para plasmar lo que siento.

Ese hilo de Ariadna, se verá reforzado por todo lo vivido y estudiado y gracias a la intuición unida a la razón, este post va tomando vida…

¿Qué es enfrentar? Etimológicamente viene de “in” (hacia adentro) y de la raíz latina “frons, frontis” (frente), es decir, traemos hacia adentro lo que tenemos delante de la frente, en nuestro horizonte más cercano.

Tomar consciencia de ese dolor,sería también una manera de resumir la palabra “enfrentar”.

Este enfrentamiento no significa dejar atrás nuestro dolor, sino alcanzar la paz que surge al mirarlo cara a cara tras la fase aguda y focalizarnos sinceramente en querernos y por ese amor que nos tenemos, dejar atrás todas las conductas que voluntariamente hemos realizados para tapar ese dolor desviando nuestra consciencia hacia otro lado, siendo las adicciones como el alcohol, las drogas, el trabajo excesivo, la espiritualidad radicalizada o cualquier otra solución de emergencia, los extremos de no querer enfrentar el dolor.

Ya sabemos que el dolor es normal y que el sufrimiento entendido como dramatización de ese dolor, es opcional.

Recordemos que damos poder a todo lo que rechazamos por miedo o dolor.

Cuando todo lo que hacemos, se convierte en una rutina paralizante, ese mismo estrés y sufrimiento se convierten en la motivación para cambiar… Hemos tocado fondo y ahora podemos impulsarnos hacia delante!

Al tomar consciencia de que necesitamos un cambio, aparece el desapego luminoso que nos muestra una visión sin juicios, pero no por ello una visión desconectada de nuestra realidad actual.

Llega entonces el momento de cambiar el chip, llega el momento de desarrollar otras alternativas construyendo nuevas habilidades, cómo la meditación, el mindfulness, el Yoga, el Qi gong, el desarrollo personal, la espiritualidad real, la gratitud sincera, el amor desinteresado, etc…

Los cambios no son por arte de magia, nos enfrentaremos a barreras, que nos frenan y dificultan el cambio. Ahí están las oportunidades para el cambio… Identifica esas barreras, ponle nombre y exploralas. De esta manera podremos aceptarlas y neutralizarlas… recuerda querer es poder!

Ha llegado el momento de responsabilizarnos de nuestra vida plena y conscientemente.

Nos convertimos en amantes de la verdad, amantes del destino que queremos vivir y no soñar, nos convertimos en uno con nosotros mismos y con los demás.

Como dice la frase: “acostumbrado a enfrentar su mirada con campos inconmensurables, ha forjado su personalidad en el crisol de la soledad.”

En el silencio, un puente se tiende entre la mente y el corazón, la comunión entre ambas nos llena de paz, nos acerca hacia la puerta de la intuición y las sincronías… Un cambio real se establece primero con la creencia que nos ayuda a cambiar y luego con la certeza que sale de ese caminar.

Enfrentarnos al dolor, es un paso para poner los pies en la tierra, centrarnos y así poder tocar con el alma los cielos inmaculados del ahora consciente…

Deseo de todo corazón que todos enfrentemos con la fuerza del alma, los pasos que nos llevan a aceptar y trasmutar todo dolor mundano, para mayor gloria del ser humano y del Amor que sale tras cada crisis superada con mimo y tesón.

Recibid un gran abrazo de vuestro amigo y compañero de viaje.

Guillermo.