miércoles, 29 de octubre de 2014

Más allá de enseñar a dar las gracias.


Cuando somos pequeños, nos enseñan lo importante de dar las gracias cada vez que alguien te presta un servicio, atención o favor, y cuando nos hacemos más “pequeños” todavía, libres de todo ego, aprendemos a dar las gracias por la comprensión que nos brindan las “pequeñas” tomas de consciencia, que dan sentido a lo que los sentidos no pueden comprender.


Nos enseñan a dar las gracias por las mañanas, por estar un día más en este mundo, y aprendemos a ser gratitud en movimiento cada mañana, cuando al regresar la consciencia a nuestro cuerpo físico cada mañana, lo convertimos en un eterno ahora, gracias a esa actitud de vivir a tope sin juicios ni resistencias, abrazando y saludando a todos los seres que pueblan el Universo visible e invisible, al sentirlos parte de nosotros y nosotros de ellos y todos formando parte de la Consciencia Divina.

Nos enseñan a dar las gracias por cada favor que nos hacen, y aprendemos que servir a los demás es lo más gratificante que existe y que la gratitud es darnos cuenta del amor que da forma al mundo, el amor que despierta cada mañana y se reviste de Luz, Silencio y Atención Plena…

Hoy os propongo que demos un salto más allá de lo que nos enseñaron y seamos nosotros los que con gratitud infinita, tomemos consciencia de lo que sentimos tras cada descubrimiento interior, tomemos consciencia de ese sentimiento de Unidad y Paz, que nos hace dar las gracias por ser parte de un todo que ahora se revela ante nosotros con la claridad de ese agua que calma la sed de conocimiento y brota eternamente del profundo silencio que habita todo ser…

Gracia, Gracias, Gracias.

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