domingo, 22 de enero de 2012

¿Por qué hay que compartir el interior herido?

“Uno de los aspectos más insoportables de la herida es la sensación de ser la única persona del mundo que soporta la carga. Ahora bien, cuando cuentas tu historia a alguien que acepta representar el papel de confidente, ya no estás sólo; hay otra persona compartiendo no sólo tu secreto, sino también el peso de tu sufrimiento.

Además, el hecho de confiarte a otro te hará revivir con más calma el acontecimiento y te vendrá bien para tomar consciencia de emociones que aún están a flor de piel. El pasado se activará y se hará presente; revivirás tu drama, pero esta vez en un contexto más sereno; adquirirás mayor seguridad gracias a la confianza puesta en tu confidente; y cambiarás tu percepción de la perdida; te parecerá menos amenazadora y más soportable.

Sin duda, ya has experimentado que es más fácil encontrar soluciones a los problemas ajenos que a los propios. Y esto es lo que sucederá cuando confíes en alguien que te sirva de espejo o de caja de resonancia. A partir de ese momento, comenzarás a tomar distancia respecto a tus dificultades y a verlas desde una perspectiva más amplia; y, en consecuencia, serás capaz de controlarlas mejor.

La última ventaja que podrás obtener de tus conversaciones con una persona con la que sintonices, será que su aceptación incondicional irá, poco a poco, influyendo en ti. Como ella te habrá recibido con compasión, tú también estarás más dispuesto a tratar con indulgencia.

Te aseguro que esta aceptación de ti mismo te proporcionará Paz y Calma Interior.”

Jean Monbourquette (Del libro: Cómo Perdonar)

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