miércoles, 19 de enero de 2011

Lánzate al río de la vida!!!

Bien, esta semana continuaremos con nuestro pequeño viaje interior.

Así como los héroes mitológicos, emprendían grandes aventuras, superando grandes retos y obstáculos, así es la vida de quien tiene como misión alcanzar la felicidad.

Recordemos que la felicidad se vive en el trayecto, no en un futuro lejano. Se vive segundo a segundo y todos sabemos que en un mundo donde el cambio es continuo, nos enfrentamos a retos inesperados en todas las facetas de la vida.

La manera más eficaz de seguir estando en armonía suceda lo que suceda a nuestro alrededor es, establecer un íntimo vínculo con nuestra Alma para mirar todo desde un punto de equilibrio real y consistente.

Para mi tod@s sois heroínas y héroes de la vida!

En este viaje que Socorro y el que escribe os proponemos con cada ejercicio, con cada reflexión, con cada“silencio”, encontramos una serie de etapas bien definidas, por las que antes o después y cada cual a su manera, termina viviendo.

1. El impulso a buscar: Todos aquí y en especial tras pérdidas inesperadas, sentimos la necesidad de ordenar nuestros pensamientos, sentimientos y acciones para volver a encontrar la armonía perdida. En nuestras manos está el seguir este impulso o quedarnos estancados. Es cómo el impulso a navegar rio abajo para encontrar el Mar.

2. El aceptar esta llamada a la acción: Que nos lleva a enfrentarnos a nuestros pensamientos más íntimos y a nuestra manera de “vivir”. Nos planteamos lo bonito de poder conocer el Mar y sentimos su llamada.


3. Dar el primer paso: Llega el momento de coger nuestra canoa y lanzarnos rio abajo, dejamos la estabilidad de la orilla del rio y nos adentramos fuera de nuestra zona “cómoda”. El rio (la vida) con sus rápidos, remolinos, piedras, etc. ... nos obligará a crecer y evolucionar, estando siempre en constante movimiento.

4. Encontrar ayuda en este largo descenso: Nuestro deseo de avanzar, nos impele a buscar apoyos, ayudas en nuestro exterior, (familiares, amigos, vecinos, etc.) … Pero el guía más eficaz aparece cuando buscamos consuelo en nuestro interior, y aparece nuestro guardián interior y su suave voz, tan suave que hay que entrar en el mayor de los “silencios” para escucharlo bien.


5. Enfrentarnos a nuestros miedos y apegos: No hay nada que paralice más que los miedos. No son necesariamente malos, ya que también nos ayudan a ser prudentes en muchas ocasiones.

Estos miedos siempre aparecen cuando nos enfrentamos a situaciones que tienen la virtud de acallar a nuestro ego, es decir, si nuestro ego ve que el paso a dar, le otorgará más poder a nuestra Alma, su mecanismo de defensa será el temor y cientos de pensamientos de duda asaltaran nuestra mente.

Así que cuando sintamos temor por algo, demos gracias a Dios por la gran OPORTUNIDAD que nos da para dar un gran salto hacia la felicidad.

6. Transformar esos miedos: Cuando somos conscientes de que esos temores desaparecen al remar y coger bien el timón de la canoa y aumentan al quedarnos parados y dejarnos llevar por la corriente, el miedo pasa a ser nuestro consejero fiel para desarrollar nuevas habilidades y potenciales creativos.

7. Completar el recorrido por el río: La experiencia que nos da sortear todas las dificultades del rio, nos hace ser uno con él. Sentimos ahora cada corriente, intuimos los remolinos, sabemos escoger el mejor trayecto con una simple mirada y cuando por el sonido y la rapidez del descenso sabemos que hay peligro por una catarata, paramos, reflexionamos y la bajamos por tierra firme.


8. Llegar al Mar: Así llegamos al Mar como seres transformados, más conscientes de lo que significa vivir (bajar el rio) y sobre todo más fuertes para superar otros ríos, por difíciles que los pinten quienes sólo los han visto desde la orilla… Pasamos de ser buscadores a ser Descubridores.

Ahora, con la experiencia de haber bajado el rio, podemos ayudar a otros a que pierdan sus miedos, les podemos dar las indicaciones fundamentales para que puedan llegar con éxito al mar, pero cada rio es un mundo y no se puede llegar al mar sin lanzarse a navegar.

¿Queréis subiros en esta canoa? ¿Sí? Pues recordar que para descubrir hace falta recorrer, caminar, vivir, la vida en todas las facetas y para ello, todos, repito TODOS, podemos lograrlo y contamos con la mejor ayuda que podamos imaginar, el espíritu de Dios aleteando sobre la superficie de las “aguas”, sobre nuestro subconsciente.

Así pues, dejemos que nuestra consciencia se sumerja en esas aguas, para sentir esas alas que dan vida eterna en cualquier plano de comprensión que comulgue con él, en armonía y dignidad.

Os dejo con un pensamiento que a mí me hizo coger la canoa y bajar mi querido rio…

"No es porque las cosas son difíciles, que no nos atrevemos. Es porque no nos atrevemos, que son difíciles"

- Séneca

Recibid un fuerte abrazo de paz en vuestro interior!

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